En el mundo vampiro:
El castillo del rey estaba más silencioso que de costumbre, las altas columnas que se levantaban ya estaban teniendo polvo por la falta de presencia de los habitantes, no había señales de vida allí. No se escuchaba ni él zumbar de una mosca, pero el caminar de los guardias destruyo ese ambiente, estaban en busca del rey y a la vez notaban que todavía no había nadie en ninguna parte y eso solo podía significar problemas.
Guardia 1: ¡Señor! ¡Mi señor! -Se escucho los gritos y el golpear de los pasos.
El rey estaba en su trono, miró a los guardias con recelo, quienes dieron rápidas reverencias y esperaron la señal para poder hablar.
Guardia 2: Mi señor, la reina desapareció. Nadie la ha visto salir del castillo...
Guardia 1: Y queríamos saber si usted sabia algo...
Ellos vieron al rey pararse de su trono y acercarse a ellos.
Rey Onodera: ¿¡Ustedes creen que yo se algo!? ¡No! ¡Incompetentes! ¡Pues entonces busquenla! ¡Seguro la secuestraron, idiotas! ¡Vayan y rescatenla! ¡Largo de mi vista! -Grito con aparente molestia, haciendo que los guardias salgan corriendo a toda su velocidad y no pudieran terminar lo que iban a decir.
Él rey suspiro al ver que pudo evadirlos, se acomodo la corona y volvió a su lugar pensativo.
Otra vez, el lugar volvió a estar en silencio, pero esta vez, el rey se levantó de su trono y emprendió una caminata larga por unos pasillos abandonados del castillo.
Paso por una estantería en una biblioteca notoriamente abandonada, moviendo algunos libros abrió un pasadizo secreto que lo dirigió al sótano del lugar y siguió su recorrido, pasando por unas largas escaleras en espiral que sólo era iluminada por antorchas ya viejas que no daban señales de estar por apagarse, todo olía a humedad y las ratas iban de aquí para allá, saliendo y entrando por aberturas que solo ellas conocían y tenían acceso.
Al llegar al final de su camino, se encontraba ante él una puerta gigante de madera que se veía pesada y vieja, pero que él la pudo abrir sin problemas y de manera rápida.
Apenas entrar se escucho los gritos agudos y suplicantes de una mujer.
"¡Ayuda! ¡ESTOY AQUÍ! ¡AYUDENME POR FAVOR" Eran los mismos gritos de aquella mujer llamada La reina Takahashi, o simplemente La reina legítima de los vampiros.
Allí estaba ella, parada a mitad de la habitación, atada de las manos que evitaban que caiga al piso de cansasio o que pudieran simplemente descansar y de los tobillos que hacían que sus pies pisaran él piso y por mas que intentara soltarse no pudiera escapar.
Esos no eran nudos comunes...
Rey Onodera: Grita todo lo que quieras, querida. Nadie te escuchara aquí abajo.
Reina Takahashi: ¡Eres un desgraciado, Onodera! ¿¡Como puedes hacerme esto!? ¡A mi! ¡TU ESPOSA! ¡LA MADRE DE TUS HIJO Y LA QUE TE DIO TODO!...
No pudo seguir hablando, pues recibió una bofetada que le dejo una marca muy notoria y roja.
Él hombre sonrió y se dio la vuelta con intensiones de abandonar él lugar, pero la voz de la reina lo hizo detenerse.
Reina Takahashi: Tu... No eres Onodera, ¿Verdad?
No hubo respuestas de su parte.
Reina Takahashi: Él... No puedo decir si querría hacer esto o no, pero no tendría él valor para hacerlo o no llegaría a esto... ¿¡Quien eres!? ¿¡QUE QUIERES!? ¡RESPONDE!
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Promesas De Sangre [Junjou Romatica/Sekaiichi Hatsukoi]
Fanfiction"Existen tres mundos; El de las criaturas de las sombras, gobernada por los vampiros. El de los mortales, protegida por los cazadores. Y el mundo espiritual, habitada por aquellos seres capaces de manejar la magia y lo espiritual." Tres príncipes va...
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