Me enamoré hasta de las letras de su nombre.
De sus de efectos, de su ternura disfrazada de frialdad.
Eso me atrapo, me enloqueció esa fue mi perdición.
Me enamoré hasta de las letras de su nombre.
De sus de efectos, de su ternura disfrazada de frialdad.
Eso me atrapo, me enloqueció esa fue mi perdición.
Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora