12

1.2K 147 8
                                        

Al día siguiente...

Desperté por los rayos de sol que entraban por mi ventana y me golpeaban en la cara.. Me quejé y me cubrí con las sábanas.

De pronto escuché un ruido, alguien estaba tocando la puerta.

Mama insistió en que me quedara con ella hasta que me mejorara por completo y así aprovechábamos para culminar detalles de la boda.

-Pasé!-grité aun con las sabanas cubriendo me de pies a cabeza.

Escuché como abrían la puerta y algunos pasos por la habitación. Quité la cobija que tenia en la cara y vi a Daniel con una bandeja en manos.

Hice una mueca de confusión y el pareció darse cuenta ya que sonrió un poco.

-Tu mamá me pidió que te trajera el desayuno.-me explicó. Me senté en la cama y el me pasó la bandeja.

-¿Y que tal estás?-preguntó sentándose a mi lado.

-Bien.-dije tomando un bocado de waffles.

-Comes como una bebé.-bromeó.

-A mucha honra.-dije sacándole la lengua una vez que tragué.

-Espera..-dijo y me limpió la mejilla.-eres peor de lo que pensé, comes hasta por las mejillas.-dijo abriendo los ojos como platos y haciendo una mueca extraña con la boca.

-Al menos no parezco Guasón..-bromeé.

-¿Sabes?, no te soporto.-me dijo un poco más serio.

-Eres un bebé, tampoco tienes porque ponerte así.-dije seria.

-Caíste.-dijo empezando a reír.

-Te odio!-dije golpeándolo con una almohada.

-Me amas!!- dijo devolviendome el golpe.

Ambos empezamos a reír y le tiré una fresa.

-Solo bebete la sangre y deja de jugar con la comida.- dijo comiéndose la fresa.

-¿La que?!- dije sin poder creer lo que acabo de escuchar.

Dejó de reír.

-Tu madre dijo que necesitabas fuerzas y que eso te ayudaría.

-No beberé eso.-dije firme. No beberé sangre. He vivido 21 años sin beber ni una gota. Ésta no será la excepción.

-Sam..- me reclamó.

-No.- dije tomando el vaso con el liquido y entregándoselo.

-Esta bien, iré a hablar algunas cosas de la boda con tu madre.- me dió un beso en la frente y se fué.

-Daniel!- lo llamé. Pero ya estaba muy lejos. Me puse de pie y estaba decidida a ir a la primera planta a buscarlo pero en cuanto estaba llegando al final de las escaleras lo vi besándose con mamá en la puerta de la cocina.

<Que asco>,pensé.

No me quede ni un minuto mas viendo aquella escena asquerosa. Subí a toda prisa a mi habitación y me dedique a recoger toda mi ropa.

-¿A donde vas?- me preguntó alguien detrás de mí. Me giré y era Peyton.

-A mi casa.- dije en tono ahogado. Las lágrimas continuaban saliendo y yo seguía dando vueltas de un lado a otro por toda la habitación.

-¿Como que a tu casa , sam?- dijo entrando a la habitación y cerrando la puerta.- acabas de salir del hospital.

-Si, pero estoy bien. Si no no me hubieran dado de alta.-dije cerrando la maleta y el pequeño bolso.

-¿Que fue lo que pasó?- dijo impidiendome el paso para salir de la habitación.

-Tu MADRE se estaba besuqueando con mi prometido.- dije haciendo énfasis en Madre.

Aproveché el trance en el que estaba y salí de la habitación.

Cuando estaba apunto de abrir la puerta de entrada escuché la voz de mi madre.

-Sam, ¿a donde vas?-preguntó incrédula.

-Algunos estamos mejor sin ti, Julie.-le dije girando el pomo de la puerta.

-Espere un momento señorita, me respetas.- me dijo amenazandome con el dedo.

-Ohh, ¿Estas exigiendo respeto? Perfecto. Empieza a respetar a los novios de tus hijas. Y luego TAL VEZ podamos hablar de respeto.- dije y salí de la casa.

Si ella cree que podrá seguir manipulandome está equivocada.

______________________________

Juro que esto es el colmo de la locura😠.

Anunciamos el apocalipsis zombie.😓

Hasta otro cap. Un millón de gracias por sus votos, no saben cuanto significa para 🙈 espero les guste😻😄

Querido Desconocido [Silentium II]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora