Divagar pensamientos estructurados en mi cabeza no sirve para nada, no tienen sentido, no siguen un orden, no cumplen las reglas básicas de todo pensamiento racional. Por mucho que quiera, estás ideas no llegarán a ninguna parte. No conseguiré que alguien comprenda lo que pienso. Cómo va a hacerlo si ni yo mismo las conozco. Mi cabeza quiere pensar que todo está claro y que estoy seguro de mi mismo. Pero, ¿es eso verdad?. Por supuesto que no, soy la persona más insegura del mundo conmigo mismo. Mil y una veces he conseguido algo sin confiar en mí, y queda un sabor amargo después del dulce trago.
Me encuentro solo en este mundo de cobardes y de incompetentes. Solo entre personas que están muertas en vida. Solo, paseando conmigo mismo. Solo, entre tanta gente. Solo entre pequeños incomprendidos aterrados por desenmascararse. Solo sin capacidad de remediar está soledad. Pero aún así, no estoy solo completamente, pocas veces en la vida pasa algo tan bonito como la conexión metafísica, invisible para los espectadores. Simplemente apreciable por los dos jugadores de este juego. Qué pena que todo lo perfecto sea imposible de alcanzar. Qué pena que existan las limitaciones. Limitaciones que son inevitables a nuestra edad. Algún día te llevaré conmigo, lejos de todo lo que creemos amar, lejos de todos los que nos quieren y velan por nosotros. Para que sientas que hasta en el lugar más remoto del universo, encontrarás a alguien que te siga cuidando.
Sabes que es la persona indicada cuando después de todo lo que te dijo, después de todo lo que te hizo sufrir, te espera, y te busca, y te cuida. Y si esto es así, ¿por qué somos tan gilipollas de seguir dudando de que esa persona te va a olvidar? ¿Por qué hay que buscar hasta el último detalle?. Explícame, de verdad, dame la razón de por qué acabamos jodiendo lo que más amamos, por qué pensamos que se puede controlar la vida... Tantos por qué sin necesidad de ser respondidos....
Yo me quedo aquí, tumbado bajo la sombra de mi arbolito, tentando al sol para batirnos en duelo y hacer que la luna, mi diosa, aparezca por el horizonte sin previo aviso. Para poder leerle todo lo que escribo cuando no está, y para susurrarle al oído todo lo que solo ella puede saber. Y para aprender que entre tanta oscuridad, sigue brillando. Tú, sigues brillando en el estrellado que decora mis pensamientos... Simplemente, no lo dejaremos escapar aunque amanezca....
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