Al terminar clases, Jane se encontraba impaciente por encontrarse con Scarlett para poder decirle todo lo que tenía acumulado.
Finalmente, luego de 30 minutos, Scar, salió del instituto, pasando olímpicamente de Jane, tratando de no hacer contacto visual y de no llamar la atención. Lo cual es bastante difícil porque tenía el pelo rosa.
Rápida y ágilmente, Jane toma a Scar por la muñeca y la arrastra al patio trasero, donde se encontraban solas.
-¿Por qué demonios no me dijiste que habías vuelto a la ciudad?- La chica con el rostro pecoso cuestiona rápidamente, llegando al grano directamente.
-Esto.... Ehhh... Uh, verás, me gustas desde los 8... Y cuando me fui a los 11, tenía intenciones de olvidarme de ti, pero no pude. Cuando volví, aún te amaba así que no tuve el valor para decírtelo... Lo siento.- Respondió la peli-rosa melancólica mirando hacia el sus pies.
-¿¡Tienes idea cuánto sufro por ti!? ¿¡Crees que eras la única maldita de las dos que sentía algo por la otra?! ¡No! Me gustabas, me di cuenta a los 9, y lo acepté por fin semanas antes de que te vayas, me di cuenta de que estaba malditamente enamorada de ti, y tú fuiste tan egoísta de desaparecer y cuando volviste, no te atreviste a decírmelo, ¡Por tu culpa estuve 6 años cuestionándome lo que sentía por las chicas y por qué no lo veía en los chicos! ¡Por tu culpa me sentí tan rara todo este tiempo! ¡Y cuando recién lo comienzo a dejar atrás apareces!- Las palabras salían rápidamente y llenas de fervor.- Tú, tú fuiste mi primer corazón roto, lo sigues siendo y ¡siempre lo serás! ¡Porque aún te amo maldita sea!- Jane estaba alteradísima, caminaba en círculos, de un lado a otro con los brazos moviéndose rápidamente.
Scarlett, sin más, se acercó a ella, tomó su cara entre las suaves y frías palmas de sus manos y simplemente la besó.
-¡No!- Jane se separó bruscamente mientras las lágrimas caían por sus mejillas.- ¡No vas a solucionar todo así de fácil, me dueles!- Gritó
-Estoy aquí, y ahora, es todo lo que importa, así que cállate.- Contestó entre risas.
Jane miró a Scar con los ojos hinchados y con la cara llena de lágrimas.
-Entonces prométeme que jamás te irás de nuevo.- Susurró en un hilo de voz que dejaba ver todo su dolor acumulado.
-Jamás.- Scarlett tomó a Jane enterré sus brazos y presionó su cabeza con su pecho, para luego secar sus lágrimas.
Entonces la besó nuevamente.
La beso hasta quedarse sin aliento, esta vez, la otra chica no se apartó, y siguió con el beso. Enredó sus manos en su suave y cobrizo cabello, mientas Jane tomaba a Scarlett por la cintura para acercarla más.
La intensidad iba aumentando y la sonrisa de ambas era notoria cada segundo que se separaban para tomar aire.
-Para, que estamos en público.- Exclamó Scar riendo.
-Mierda es cierto, por un momento me desconectaste del mundo.- Suspiró la chica.- Eres como mi escape de la realidad.- Añadió y acto seguido beso la frente de la chica de ojos verdes.
-¿Sigue en pie lo del helado?- Cuestiona Scarlett mirando con una sonrisa a la pequeña Jane, la cual debía medir unos 7 cm menos que ella.
-Vale, Vale.- Exclamo riendo.
En ese segundo, ambas salieron caminando tranquilas del instituto, platicando acerca de sus vidas, de lo que se habían perdido de la otra mientras no hablaban, hasta que llegaron a la heladería.
En ese lugar la pasaron increíble, compartieron un helado, intercambiaron números y se la pasaron jugando todo el tiempo, para luego ir a casa de Scar a buscar trajes de baño e ir a la playa.
-Detesto la playa.- Confiesa Scarlett mientras maneja.
-Bah, yo también no se ni para que venimos.- Dice la chica del cabello cobrizo riendo fuertemente.
-Mejor vamos a mi casa a ver mean girls con mi primo.
-Suena como un buen plan.- Jane ríe y besa la mejilla de Scarlett.
-¡Hey!¡No me distraigas mientras conduzco!- Reclama la más alta entre carcajadas.
Jane llamó a casa para preguntar si podía pasar el fin de semana con Scar, a lo que ellos dijeron que si.
Estas llegaron a casa, cocinaron palomitas y comenzaron a ver Mean Girls con la madre de la peli-rosa y su primo. Tiraron casi la mitad de las palomitas al televisor y acto seguido tuvieron una maratón de Orange Is The New Black, para luego quedarse dormidas.
En el resto del fin de semana, se la pasaron visitando lugares de su infancia, como el parque al que solían ir juntas, la antigua casa de Scarlett y tomándose fotos en todos lados.
El domingo en la noche, Jane regresó a su casa, solo para ir al instituto al día siguiente, porque a pesar de ser su casa, no era más su hogar, ella sentía que la no pertenecía ahí.
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Cartas para ella; Lesbian
Short StoryScarlett, una chica de bajo perfil, cae locamente enamorada de Jane, una chica con la que se suele enviar notas. Scarlett sabe quién es Jane, pero no viceversa. Pero Jane está loca por alguien más. Scarlett no se rinde...
