Hanzo Shimada

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La ciudad de hanamura, una de las mas grandes potencias de todo japón se encontraba bajo el régimen del clan shimada uno de los imperios criminales mas peligrosos del mundo siendo que este se lucraba del asesinato y del trafico ilegal de armas. El clan shimada se estableció hace cientos de años, creciendo al paso del tiempo sin tener contrincante que lo parase, tomando total rienda de todo lo que pasase en su territorio.

El gran símbolo del clan se alzaba en alto, la furgoneta seguida de dos pelotones de omnicos se posiciono a los pies de las grandes puertas del palacio base de la basta red criminal, moviéndose rápidamente para atender a los heridos y desembarcar el armamento.

Seguido de uno de los pelotones, Jesse Mccree junto con Genji Shimada fueron llevados rápidamente a una de las estabilizaciones cercanas de la entrada, donde se les atendieron por médicos y demás especialistas las heridas que aun palpitaban del pobre híbrido.

 Justo entonces un olor peculiar llego a sus fosas nasales.  

Momentos después y haciendo reverencia, un hombre de mediana edad con una característica barba blanca trenzada hasta su estomago vestido con una clase de kimono negro se dirigió al peliverde, su rostro reflejaba seriedad y disgusto, lo sabia por como lo observaba con desprecio y superioridad.
-Shi Shimada wa, kare no chichi wa sore o sanshō shite kudasai*-

-Daijōbu, isshun kudasai*-susurro Genji, el anciano asiente, incorporándose y dando paso a retirarse no sin antes dedicar una ultima mirada a jesse, este simplemente lo ignoro observando como el peliverde se acercaba con cuidado. Justo antes de que este mencionara palabra un fuerte rugido lo interrumpió de imprevisto ,sacando le un sonrisa.-Sospechaba que tendrías hambre pero debo admitir que no tanta.

Mccree no pudo evitar sonreír ante su comentario; estaba acostumbrado a no comer durante dos o tres días máximo, pero por el tiempo que estuvo en cautiverio y ademas contando el hecho de el extremo desgaste físico que sufrió, ganas de un bocado no le faltaban.

-Espero que te guste la comida de aquí-comento ofreciendo su mano.

-Si es comestible no me quejo-respondió Jesse, aceptando su apoyo e incorporándose con dificultad, sus heridas ya estaban totalmente limpias y cerradas, pero un movimiento brusco podría volver ah abrirlas, así que ahora tenia que andar con cuidado.

Al estar totalmente erguido, Genji se sorprendió por la gran diferencia de altura que había entre ellos, siendo que hace unos momentos le arrebazaba una cabeza al vaquero-¿Ocurre algo?-pregunto jesse, notando el rostro de sorpresa que traía Genji.

-Na-nada...sígueme-respondió el pequeño ninja sonrojándose.

En donde se encontraban no era mas que una pequeña parte del enorme castillo del clan, el jardín, donde se les fueron curadas sus heridas, tenia un pequeño quiosco justo en medio rodeado de unas singulares lamparas que flotaban sobre si, siendo de noche todo el castillo iluminado por aquellas cálidas lamparas le hacían lucir aun mas majestuoso. Justo a unos metros la torre principal se alzaba con poder recibiéndolos con las puertas abiertas y una multitud en la entrada. Al entrar, el anciano de hace unos momentos junto con muchos otros observaban atentos como un joven arquero, de cabello negro y largo, se posesionaba frente a un hombre con sus mismos rasgos portando una especie de espada de bambú.

-¡Ichi!*-grito aquel hombre, justo antes de que el joven al frente desenvainara su espada y empezara a atacar a gran velocidad, pero no fue suficiente, el hombre sin sudar una gota le arrebato el arma de sus manos haciéndola volar hasta caer justo delante del impresionado vaquero y el incomodo peliverde.-Osoroshī, anata no meiyo o hyōji shimasu!*-

-¡Hay!-Respondió el joven, haciendo reverencia y volviendo a su posición.

-¡Ni!¡Misemasu!-diciendo esto un omnico apareció a su lado, sosteniendo no una espada de bambú sino ya una katana verdadera, el robot estaba listo para atacar pero no pudo ni acercarse un metro justo antes de que una flecha lo atravesara en la cabeza. 

El perro callejero ||MCHANZO||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora