Llegué a casa exhausta, con ganas de echarme en el sofá y nunca levantarme. Revisé el móvil y no había ninguna llamada de Marc pero si cientos de mensajes de Carla y Ana. ¡Qué pesadas! Preguntando y imaginándose historias tontas sobre mi y Marc. Aunque los mensajes eran de lo más graciosos. Cerré los ojos y vi a un hombre de pelo negro, alto de ojos azules aproximándose a mi, rodeándome con sus brazos, sonriéndome… Me desperté y me incorpore, me había quedado dormida y había soñado con él. Fui a la cocina y bebí un vaso de agua fría. La verdad es que pasé la tarde viendo la tele y poco más, esperando también que Marc me comunicase algo pero el móvil no sonó. Me fui a la cama a las doce y media. Poco después mire el móvil y vi una llamada perdida de mi compañero Marc, me había llamado a la una y media de la mañana. Qué raro, es muy tarde. Ahora eran casi las dos. Le di a re-llamar y espere a oír su voz.
- –Si, ¿Marc?... eh ¿querías decirme algo? Acabo de ver tu llamada. –Parecía enfadado por no haber cogido la llamada antes. No hacía más que musitar cosas sin sentido.
- –Tranquilízate y dímelo ya. ¿Qué pasa? –Intente escucharle detenidamente mientras me lo contaba. Dios mío. No puede ser... Marc… había presenciado un asesinato.
Eran las dos y media cuando dejé entrar a mi casa a Marc. Después de hablar con él al movil y oír por lo que había pasado, no podia hacer menos. Además, estaba realmente asustado y inquieto, nunca le había visto así antes. Esta vez no podía controlas sus sentimientos. Le preparé un té y le ofrecí asiento en la sala. Me senté enfrente de él sin decir palabra. Sus manos temblaban. Dejé que bebiera el té con tranquilidad para luego preguntarle que vio exactamente.
- –Vi... sombras. En un callejón. Yo… volvía a-a casa y lo vi. Me entro tanto miedo que no hice nada para ayudar al hombre que atacaba. Llame a la policía poco después. Estarán ahora allí.
- –¿Crees que tiene algo que ver con nuestro asesinato, el que estamos tratando? –Marc asintió.
- –Estoy seguro, en un callejón… y era el mismo barrio. Y bueno el callejón era el mismo también. Yo… estaba ahí, porque entre la una y las dos de la madrugada se cometían los asesinatos.Ya sabes... y... y quería verlo, sacar fotos. Pero… nunca hubiese pensado…
Miró al suelo y dejó el té sobre la mesa. Yo me aproximé a él y le dí un abrazo. Me devolvió el abrazo, sujetándome fuerte entre sus brazos y cerré los ojos. Para lo que fue menos de un minuto abrazándonos, pareció interminable. Nos levantamos y nos dirigimos juntos a la puerta. Le dije que se podía quedar sin problemas. Pero Marc dijo que ya me había molestado bastante y aunque era muy tarde prefería irse a su casa. Me dijo que no me preocupase y le sonreí. Abrió la puerta y se volvió para hablarme.
- –No me has preguntado si le vi la cara al asesino.
- –Imagino que no. Si no me lo hubieras dicho, y a la policía también.
Asintió y empujó la puerta hasta casi cerrarla. Y en voz baja me dijo al oído.
- –Vi la cara al señor que acuchillaba. Pero no al asesino, porque aunque giró la cabeza solo le vi sus ojos, brillantes… pero nada como para reconocerle. Como si no tuviese cara.
Vio como me asustaron aquellas palabras y me miro a los ojos con una sonrisa entre cortada para después añadir:
- –Él me vio, pero no me persiguió. No le importó que yo le viera... Lo sé, muy raro.
Se despidió sin más, dejándome realmente inquieta con sus palabras. El hombre sin cara, los asesinatos... Se me revolvían las tripas de pensarlo. No dormí en toda la noche y menos después de que Marc se marchara y me quedase sola en casa. Nunca había deseado tanto que fueran las siete de la mañana para ir a trabajar.

ESTÁS LEYENDO
Corazón helado.
RomanceNora empieza a trabajar en una oficina de un periódico local de Barcelona donde conoce a compañeros como las que serán sus dos mejores amigas Ana y Carla y a Marc, un joven inteligente y reservado que es el más atractivo de toda la oficina, pero al...