¿Insinuaciones o coincidencias? ¿Ambos, quizás? (Akira)

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Tras el segundo día de curso, me metí en mi habitación, quitándome la corbata del uniforme y remangándome las mangas de la americana de nuevo, desabrochándola. Hoy era un día especial, ya que el propio director pasó a pasar lista, e Izumi me había obligado a ponerme el uniforme como es debido, y el cuello de la camisa, juntado con la corbata, me daba una sensación de ahogo... Y con las mangas sin remangar, tenía un calor... Buf, ese día no había ido bien del todo.

-No quiero ponerme el uniforme decentemente nunca más... -dije, quejándome de forma exagerada. Evidentemente, me había puesto otras veces el traje de combate, cuyas mangas no acorto, cuya americana no abro, y cuyo cuello mantengo perfectamente atado con la corbata en su sitio, pero por las mismas razones citadas antes, no me gustaba ponérmelo mucho tiempo, aunque me obligasen. Era para ocasiones muy específicas, donde tenía que mostrarme elegante ante mis fans, mientras que el uniforme normal tampoco lo veían tanto, y era para llevar cada día, por lo que eso lo hacía más eficiente sin romper las normas escolares. Me quité el uniforme enteramente, y empecé a cambiarme a mi cómodo pijama rojo, cuando alguien llamó a la puerta. Miré la hora. "Ya han acabado las clases, y hoy Sensei nos dijo que no hacemos club... ¿Quién puede ser, o qué puede querer?" Inocentemente pensando que era Sou, abrí la puerta, habiéndome puesto (Menos mal) los pantalones del pijama. En cuanto distinguí quién era, me sonrojé enseguida.

-Uy, pelirrojo... ¿Intentas decirme algo?-Era Koushoku... La cual solo conservaba la falda, los zapatos... Y el sujetador, con una especie de tul... Noté algo resbalar de mi nariz por la comisura de mis labios, y ella río, y posó un beso en mi labio superior con tal de quitarme la gota, dándome cuenta de que era sangre.- ¿Te gusta mi "camisón"?-dijo, y rió, una risa discreta y distinguida.

-Yo-yo-yo-yo-yo... Eeeeeeeeh... K-k-kou... Yo...

-¿Estabas cambiándote?-asentí, nervioso.-Eso ya lo veo... -se mordió el labio inferior mirando mi torso, lo cual hizo que me pusiera aún más nervioso.

-B-b-b-b-b-bueno, ¿Q-q-q-querías...a-a-algo?-las palabras se me atragantaban, y la lengua se me entorpeció más que de costumbre.

-Oh, no realmente, solo me he equivocado de habitación, pero no aprovechar para admirar el panorama sería... De locos.-en un acto reflejo cerré la puerta de golpe, y lo único que pude oír del otro eran risas. Sus risas, y el toc toc en la puerta de Izumi. Miré la puerta, y apoyé la cabeza en ella. Eso me había pillado por completa sorpresa. Y Dios, qué pedazo de idiota con patas había sido. "Bien hecho, Akira. Pasarás como el pelirrojo imbécil de la escuela." Abrí la puerta de nuevo, para ver a Koushoku con un actual camisón azul, corto y con mucho escote, pero algo más decente que una simple pieza de ROPA INTERIOR. Cerré la puerta el segundo que su mirada se dirigió a mí, pero ella llamó a mi puerta de nuevo. Esta vez, me puse la camisa del pijama, y acudí a esa pieza de oscuro ébano que se interponía entre Kou y yo. Al abrir, se mostraba con la misma pose con la que siempre estaba de pie (Una muy coqueta, si se me permite decir), pero con una cara más inquisitiva, algo seria, y con cierto toque de culpa.

-Perdóname por lo de antes. Pero realmente, hay ciertas vistas que no me quiero perder, cariño.

-...S-s-supongo que... N-no pasa... N-nada.-respondí, tratando de no mirar el escote. Dejadme, soy un adolescente con las hormonas disparadas, ¿Vale? Soy muy débil a ciertos impulsos primarios.

-Verás... Resulta que al final no me quedo en un apartamento fijo, si no que voy rotando. Y hoy me toca con el chico cuyo número coincide con el de esta habitación. Aparentemente, tú, pelirrojo, o quizás aprecies que te llame Akira al fin.-"Pues un poco, la verdad".

-Y-ya veo... P-pasa, pasa...

-Gracias... -pasó, y se sentó en la cama, cruzando las piernas. Tragué saliva, y me senté a su lado. Tratando de centrarme en su hermoso rostro, empecé a hablar, por fin sin tartamudear.

-¿Y qué ha traído a un sitio como tú una chica como ésta?-... Dije "Sin tartamudear", no dije que la idiotez se me hubiera ido. Ella se limitó a reír.

-Casi. Pues me dijeron que no solo era una de las más prestigiosas academias, sino que además había chicos monos. Es la mejor combinación de la historia.-rió una vez más, y esta vez, yo me reí con ella.

-¿Quiénes te parecen monos, entonces?

-Tú, sin ir más lejos. Eres bastante mono. Tienes una bonita cara, un torso envidiable... Y lo de aquí abajo se tendrá que ver.-A medida que iba diciendo, acompañaba con su mano tales sitios. Yo me empecé a poner nervioso de nuevo. Quiero decir, ¿Qué chico en sus cabales no se pondría nervioso? Una chica como Koi, que empieza a acariciar tu torso, y con esas facciones tan atractivas... Casi muero en ese instante. Y parece que ella se dio cuenta. Apartó la mano de mi torso, y la llevó a su escote.

-¿Estás bien, cariño? ¿Va todo bien?-Me miró con esos ojos, grises como nube de lluvia, inquisitivos y penetrantes, los cuales me costaba resistir (Salvo los de Sou, pero es que esos no son inquisitivos y penetrantes, son fríos, y te juzgan a medida que te miran. Dan miedo).

-D-d-diría q-q-que s-sí...-Mis tartamudeos se hicieron presentes, y notables, de nuevo.

-Hermosura, tartamudeas mucho. ¿Por qué te has puesto tan nervioso?-Aquí ya decidí ir sin rodeos, y decírselo directamente.

-P-por ti...-Me miró, confundida, para luego reírse a carcajadas. Yo la miré, extrañado. ¿Qué tenía lo que había dicho de gracioso?

-Ay, cariño, no hay razón por la que ponerse nervioso. Solo soy una chica sexy a la que no le da miedo reconocerlo. Tampoco muerdo.- me dio un beso en la mejilla, y la miré. Miré su cuerpo, y al notarlo, ella posó un poco.-Mira todo lo que quieras, amor. Para eso estoy.-rió una vez más. A mí me volvió a sangrar la nariz, lo cual provocó una risa en Koushoku. Sacó un pequeño pañuelo, y me lo extendió. Yo acepté, y me saqué la sangre con él.

-E-entonces... tú...

-Lo hago para enseñar cacho, pues claro que sí. La personas se creen que cuando una chica muestra su sexualidad al mundo o se revela, o trabaja de prostituta, o busca novio, y no es cierto. Es cierto que busco novio, pero llevo vistiéndome de manera sexy desde que descubrí que mi cuerpo es atractivo. ¿No quieren ver? Que vean, a mí no me importa. Después de todo, tanto si tengo novio como si no, no van a poder tocar ni mi pelo.-me miró desafiantemente, y yo me tiré un poco para atrás. Volvió a reír.-No te preocupes, Akira. Definitivamente, tú podrás tocar mi pelo.

-¿A qué te refieres?

-A que me gusta tu manera de ser. Y de hablar. Y de comportarte. -tragué saliva. Me acerqué a ella con suavidad, y aunque lo notó, no reaccionó. Me miró con esos ojos grises, y por un extraño momento, puedo notar que quién me miraba era otra. Más bien, Sora. Recordándola, me aparté ligeramente.

-¿Qué pasa, Akira? –me dijo ella, sonriente.

-... Me recuerdas a otra persona, Koi.

-¿Otra persona? ¿Quién? ¿Alguna ex pareja?

-No, no, solo una amiga que tenía de pequeño.- Dije. Y es que vamos a ver: ¿Cómo iba a sentir yo NADA de amor por un Izumi? Es que... Por el amor de Dios, ¡No podemos ser más dispares! Sou ya es lo suficientemente cargante, y solo somos amigos, ¡Imagínate si Sora fuera mi pareja! ¡No me dejaría en paz! Dios, que pesadilla de relación... Y sin embargo, de pequeño, algo había en ella que me atraía... Aunque claro, eso era de pequeño, cuando los dos Izumi eran más burbujeantes y divertidos. Ahora, ella había crecido, era más sensata, seria y distante. Cierto es que a veces se sonrojaba un poco a mi lado, pero hasta ahí llegaba todo... Creo. Aunque claro... Mentiría si dijera que yo también notaba algún que otro cosquilleo al estar cerca suyo. Pero no era por nada, estoy seguro. El miedo de haberle teñido el pelo.

-¿Una amiga? ¿Y sólo fuisteis amigos?- se acercó a mí mucho, y yo me fui tirando para atrás. Rubor inesperado empezó a invandir mis mejillas, lo noté por el calor que en ellas crecía, y de repente, me dio un piquito. Y aunque me dejé... En seguida me aparté, mientras un pensamiento me cruzaba la cabeza: "No voy a poder resistirme a ella..."

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⏰ Última actualización: Apr 23, 2017 ⏰

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Nueva y peligrosa estudianteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora