The ''A'' Team

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Hay veces en las que las adicciones pueden llevarte a hacer cosas que realmente no quieres. Puede que algún día reflexiones y las cosas se solucionen, pero esto no ocurre la mayoría de las veces. Normalmente los vicios se quedan de por vida, marcándote hasta la muerte. Este es el caso de Brenda Durkey, una chica que por culpa de las drogas se obligó a sí misma a prostituirse para obtener dinero y poder comprarla. Se puede decir que era bastante tonta y cobraba muy poco por lo mucho que hacía; por eso no la faltaban clientes cada noche. Todos decían que era la mejor. La recomendaban a sus amigos, y sus amigos a los suyos. Así hasta formar una cadena de clientes que la acercaban cada vez más a esas sustancias que jamás debería haber probado.

-Esta noche no está mi mujer- explicaba un hombre cuarentón calvo-. Se ha ido a dormir a casa de una amiga que se acaba de divorciar. Quiero llevarme allí a alguien.

-Brenda Durkey- su amigo le ofreció un cigarro-. Veintiún años, buena figura. Unas piernas preciosas además de unos senos bastante grandes. Está bastante bien de precio, ¿quieres qué la llame?

-Hazlo- sacó el móvil y rápidamente marcó su número de teléfono. Después de pocos segundos, ya estaban hablando con ella.

-¿Sí?- contestó una voz cansada al otro lado de la línea-. ¿Quién es?- preguntó.

-Soy Hernandez, preciosa- para ella ya era conocido su nombre. Ya era la décima vez que la llamaba y sabía perfectamente quién era.

-Ah, hola- saludó sin ganas-. ¿Qué quieres esta vez?

-No es para mí- Interrumpió-. Es para un amigo. Su mujer no está en casa y quiere llevarte allí esta noche. ¿Estás libre hoy?

-Sí, sí- eespondió-. ¿A que hora le viene bien?- ella necesitaba el dinero y lo sabía muy bien. Por eso no había dudado en aceptar.

-Pasará a buscarte a las diez- y acto seguido, colgó el teléfono.

Horas después ya estaba con ese hombre en su cama disfrutando del sexo salvaje. Él la tenía atada a la cama con dos esposas. Ella no se quejaba, pues estaba acostumbrada a que a algunos de sus clientes les gustasen esas cosas. La embestía con fuerza. Aunque Brenda nunca habría estado con ese hombre, intentaba gritarle algunos piropos. Era un hombre gordo, gordo y asqueroso. Medio calvo y peludo como un oso. Asqueroso. Después de un rato, habían terminado. La pagó lo que la correspondía y se marchó dejando su número telefónico en la mesilla, por si él quería repetir.

No caminó mucho para llegar a su destino. Un callejón oscuro, lleno de botellas rotas y colillas en el suelo; donde la gente que se reunía allí no era muy de fiar. Llegó al final de este y golpeó la puerta de metal hasta que la abrió un hombre menudo y bastante joven. La invitó a entrar después de manosearla un poco y besarla un par de veces.

-Vaya... Brenda- se levantó de su silla y la abrazó con fuerza, dándole después una sonora nalgada-. Nunca volviste tan pronto. ¿Ya te la terminaste?

-Ayer fué un día duro.

-Comprendo...- la chica le entregó los billetes que había ganado trabajando y empezó a contarlos-. ¿Qué quieres esta vez?.

-Éxtasis- respondió sin pensárselo dos veces-. Ahí hay por lo menos doscientos euros, quiero dos bolsas llenas- él carcajeó.

-Con esto solo puedo darte una y hasta la mitad. Normalmente me traes menos. Lo sé...- se disculpó-. Pero ha subido el precio. Esta es mi oferta, media bolsa. ¿Aceptas?

-De acuerdo- mandó a unos hombres a por su pedido y en pocos minutos llegaron con la mercancía-. Que te vaya bien Boopie. Vuelve pronto.

Llegó a casa completamente cansada. Dejó el abrigo sobre la silla y se sentó en el sofá con casi todas las pastillas que acababa de comprar. De una sola vez, se tragó tres de ellas sin respirar. Otras dos no tardaron en bajar por su garganta. Y cuando eran ya siete las que había consumido; empezó a sentirse mareada. Se tambaleaba por la casa intentando llegar a la cocina en busca de un vaso de agua. Se terminó el resto de la bolsita pocos minutos después, sintiéndose totalmente peor. En un descuido, el vaso que sujetaba se cayó al suelo; y al intentar recogerlo, se cortó con varios cristales haciendo un pequeño charco de sangre. En ese momento, las fuerzas le fallaron y se desplomó contra el suelo, golpeándose también la cabeza. Cerró los ojos con suavidad y en unos pocos segundos, dejó de respirar y el corazón se le paró, latiendo por última vez cuando el reloj anunció las doce de la noche.

-¿De qué dices que ha muerto?

El sol ya había salido hace horas y el apartamento veinticuatro estaba lleno de policías y curiosos vecinos que se preguntaban que había pasado. También la calle estaba llena de coches que dificultaban el tránsito automovilístico y hacían un montón de ruido al resonar los pitidos.

-Aún no se sabe- respondió la vecina del primero-. Pero he oído que de una sobredosis de éxtasis. Es que estos jóvenes no saben lo que hacen... Y luego pasa lo que pasa.

-¿De verdad me lo estás contando?- se asombró la otra señora-. Oye, pero yo me lo imaginaba, esa chica tenía muy mala pinta. Si ya se lo decía yo a Remedios cuando vino a mi casa.

-Tienes razón- la apoyó una tercera vecina-. Además, no me da ninguna pena que haya muerto. Después de todo no la conocía y ahora que ya no está podrá venir alguien mejor a vivir a este edificio, que se ha llenado de chusma.

-Nadie la va a echar de menos- comentaba-. Estará bien en el infierno.

-Que se pudra junto a todos los bichos de su clase.

Aunque esas señoras hablaban con toda seguridad, no tenían ni idea de todo por lo que estaba pasando Brenda. A veces las personas son así. Malpensadas. Ella solo necesitaba consuelo y las drogas la ayudaban a olvidar su pasado. Para empezar, fue violada a los trece años por su padrastro, y lo peor era que su madre no hacía nada para evitarlo. Así quería a su hija. Pero quién iba a saber, que dentro de esa persona que aparentaba estar dura, ¿en realidad había un tierno y hermoso corazón? Porque a veces la vida se lleva a los mejores, a los que no pudieron renunciar a sus vicios por mucho que quisieron. A aquellos pobres demonios, que en realidad escondían pequeños ángeles.

The ''A'' Team (One Shot)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora