G.R.A.E.- Creepypasta.

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Todo el mundo conoce el término "engañar a la muerte": Es cuando escapas del final de tu vida, o de la crueldad y terror que ella acarrea. Pero, todos saben que la muerte eventualmente te atrapará. Algunas personas pueden evadirla un largo tiempo, mientras que otras no tienen la mejor de las suertes.  Engañé a la muerte una vez, y no me ha alcanzado... no todavía.  

Antes de morir, antes de ser atrapado, quería que las personas supieran su historia. Sí, su historia; no la mía. Esto no se trata de mí. Se trata de un hombre joven que viviría miles de vidas más que yo. Moriré pronto y conmigo también lo hará mi historia, se desvanecerá hasta el punto donde nadie podrá recordarme. Así que, para mantener con vida el relato les contaré todo lo que él me dijo. 

Como dije antes, yo junto a algunos otros engañamos a la muerte. Pero, ¿qué sucede si la muerte te engaña? ¿Qué pasa si la muerte obtiene lo mejor de ti al final de todo? 

***

En el norte de Washington, un hombre joven, de 19 años aproximadamente llamado Lyle, enfermó de leucemia mieloide aguda. Un cáncer feroz que afecta la sangre del cuerpo. No tenía mucho que vivir. Escuchando constantemente los sollozos de dolor de su familia, rogó piedad a Dios. Clamó y lloró hasta el punto de alargar un poco más su vida. 

Deseaba ser capaz de quedarse con su familia, volver a vivir su vida haciendo valioso cada segundo. Sin embargo, eso nunca pasó...

Alrededor de un mes después, se hallaba al borde de la muerte. Lyle pasó dentro y fuera de su conciencia una noche. Luchaba con todas sus fuerzas para seguir vivo y no respirar su ultimo aliento. Perdiendo energía, cayó siendo presa de su asesino. Bueno, casi.

  —¿Qué tenemos aquí? —Una voz profunda, rasposa y fría salió de un desconocido hombre —. Parece que tu diminuta enfermedad esta obteniendo lo mejor de ti. 

Lyle abrió sus ojos para observar una silueta cernida sobre él. El hombre usaba un traje negro, zapatos de vestir negros, una camisa gris oscura con un pañuelo blanco, y un cuervo azabache que protegía sus ojos. 

El hombre giró un bastón lujoso, el cual portaba una joya azul justo en el extremo de su mano. Una inquietante burla se asomaba en el rostro del sujeto. 

  —¿Quién... eres? —preguntó Lyle. 

  —Originalmente, venía a matarte... Perdón, lo que quiero decir es que soy tu salvador... o algo así. He venido para darle fin a tu agonizante tormento. Sin embargo, después de escuchar tu persistentes suplicas no pude ayudarte, por tus patéticas oraciones   —se explicó el hombre.

Tenía un aire desinteresado, como si se tratase de una perdida de tiempo. Lyle estaba confundido, desconcertado. Un flujo de preguntas recorrían sin parar su mente. 

¿Quién era ese hombre? ¿Qué quería? 

  —Comprendo que no quieres morir, ¿qué harías si te dijera que puedo hacer que vivas por mucho tiempo? ¿Aceptarías? Sé que estás muriendo por ver a tu familia otra vez —dijo sin expresión alguna. Nunca dejó asomar ni una pequeña sonrisa por la oscura broma que hizo. El hombre se acercó más al oído del chico —. Si te diera la oportunidad de vivir, ¿qué me darías a cambio? No es nada fuera de proporción, es un ojo por un ojo, en sí. 

—¡¿Puedes... salvarme, en serio?! —Lyle abrió sus ojos de par en par sorprendido. 

El individuo pudo ver que Lyle estaba interesado en su proposición así que prosiguió con su objetivo. 

—Te daré tú vida... si me das tu alma; tu cuerpo. Si tu vida me pertenece puedo hacer que se cumpla tu deseo. Haz un pacto con el diablo, así como otros idiotas lo hicieron. Recuerda que no podrás echarte para atrás una vez que hayas firmado. 

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