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A pesar de la importancia de la reunión en el bufete, la mente del abogado permanecía atrapada en un pensamiento recurrente: la misteriosa carta de póker. Era como un zumbido constante que opacaba los puntos clave del encuentro. Mientras daba las últimas instrucciones a su equipo, sus pensamientos divagaban.

—Bien, hemos terminado por hoy —anunció Louis con voz firme, cerrando el expediente sobre la mesa—. Espero que todos tengan claros los puntos tratados. No olviden archivar los documentos de los viejos casos. Son tema cerrado.

El grupo de empleados comenzó a salir, intercambiando comentarios entre ellos. Entre ellos, Byron recogía sus cosas con calma, dispuesto a seguirlos. Fue entonces cuando la voz de su jefe lo detuvo.

—Byron, necesito hablar contigo.

El castaño cerró la puerta de cristal detrás de ellos, asegurándose de que tuvieran privacidad. Su colega levantó una ceja, una mezcla de curiosidad y ligera inquietud reflejada en su rostro.

—Cuando dices eso, solo logras ponerme nervioso. ¿Qué hiciste esta vez, Louis? —bromeó Byron, apoyándose contra el escritorio.

Louis ignoró el comentario, sacando la carta del bolsillo interior de su saco y jugando con ella entre los dedos antes de tenderla hacia su amigo.

—Mira esto.

Byron tomó la carta con cierta cautela, examinándola con atención.

—¿Una subasta? —preguntó, mirando a Louis con expresión desconcertada—. ¿Qué esperas que te diga sobre esto?

El abogado se pasó una mano por el cabello, un gesto característico cuando estaba indeciso y luego rasco su barba, pensando sus siguientes palabras.

—La obtuve esa noche en el bar. Una muchacha me la entregó justo antes de irme. En el momento no le di importancia; estaba más borracho que lúcido. Pero cuando finalmente la leí, entendí lo que implicaba —explicó, ajustándose la corbata con cierta incomodidad—. Y ahora no sé qué pensar.

Byron leyó el contenido una vez más, soltando una carcajada al terminar.

—El abogado estrella Louis Tomlinson, considerando hacer algo ilegal. Esto debería ser un escándalo en los titulares —bromeó, devolviendo la carta—. Pero, oye, no serías ni el primero ni el último en participar en algo así. Además, podrías conseguir un par de reliquias interesantes para tu mansión.

the auction (l.s) -en ediciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora