Llegué delante del instituto a la hora acordada, parecía que él aún no había llegado, no había ni rastro de camiseta naranja.
Al cabo de un rato, por fin llegó. ¡Un chico con la camiseta naranja! No le podía ver la cara, pero moría de ganas de saber quién era, de conocerlo en persona. Por fin se dio la vuelta, y para mi sorpresa, descubrí que era un chico con el que había tratado en primaria, años mayor que yo. Me caía fatal, en la escuela siempre me robaba el bocadillo y los cromos, incluso me había llegado a pegar varias veces. Decidí que no quería pasar la tarde con él, que me traía demasiados malos recuerdos de mi infancia, y cuando ya estaba dispuesta a irme, apareció otro chico con camiseta naranja. Ahora ya no tenía ni idea de cuál de los dos sería.
¡Por fin, la veo, la de la flor en la cabeza! Por fin le veo la cara, es rubia, con los ojos claros, es preciosa.
Aunque me mira con una expresión extraña, como quien trata de descifrar un mensaje codificado. Entonces me doy cuenta de por qué: hay otro chico pocos metros a mi derecha, también con camiseta naranja, tiene la pinta de esos que van por ahí intimidando a la gente, un poco gordito, con el pelo rubio.
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Aula 203
RomanceLa letra en negrita es un chico y la normal, pequeñita, una chica. Esta es su historia.
