XIII

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Te grité, lloré, y luego intenté calmarme.
Hablamos toda la tarde, de ti, de porqué hacías eso.

Tenías miedo, de lo que fuera a pasar contigo, de fracasar en la vida, de decepcionar a todos. Empezaste a cortarte para intentar apaciguar esa ansiedad e incertidumbre, pero como dije antes, fue algo completamente estúpido.

Me explicaste que dejaste de hablar con Anne porque lo único que hacía era juzgarte. En cuanto a ese tipo con el que te vi el otro día, te limitaste a decir que te hacía sentir bien y un poco
segura. Dejamos claro que si le daba igual que hicieras eso, no era para nada bueno.

Lienzo manchado #FranBaraAwards2017 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora