Fiesta de pijamas

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Ha pasado ya mucho desde que nos conocemos, y nos hemos hecho muy amigas. Teníamos mas confianza entre nosotras y resto del grupo y me encantaba. Me sentía orgullosa saber que confiabas en mi.
Una de mis noches favoritas no empezó bien. Me enviaste un mensaje pidiendo pasar la noche en mi casa porque te encontrabas mal. En cuanto te contesté que podrías venir sin problemas, me vestí lo más rápido posible. Si me hubieras visto, no habrías podido parar de reírte , te lo puedo prometer.
Le daba mil vueltas a como poder animarte, que comprar para comer, si palomitas, helado o chocolate, si querías ver una película y cual, o si sólo quisieras dormir. Al final corrí a la tienda mas cercana abierta y compré palomitas para hacer en el microondas, chocolate blanco, negro y con leche, galletas, caramelos, helado de vainilla, chocolate deshecho con malva discos, patatas, kikos, Coca Cola, cerveza, ron... todo un surtido.
Al llegar a casa me volví a poner el pijama, para que no te dieras cuenta que salí de casa y así no te sentara mal. Prepare lo que compre en varios platos y los dejé en la mesita del salón, y luego me apresuré a bajar varias películas de diferentes géneros para tenerlo preparado.
Llegaste a casa despeinada y sin maquillaje. En mi opinión, preciosa.
Nos acomodamos en el sofá y me explicaste que te peleaste con tu padre de nuevo. Te dejé hablar y soltarlo todo y me aguante las ganas de abrazarte e interrumpirte. Supe esperar para dar el abrazo al final.
Odiaba verte tan triste, así que te propuse ver una película.
Al final terminamos jugando a la playstation 4. No parábamos de reír y de comer dulces.
No se como pasó, habrá sido alcohol que bebimos, pero de repente, me retaste a besarte. No se si creías que no sería capaz o que, o si lo deseabas. Pero me armé de valor y te besé.
Y entonces supe que tenía que decírtelo todo. Todos lo que sentía por ti. Tenia la necesidad de hacerte saber lo importante que eras para mi.
Mientras te confesaba mis sentimientos, me sentí extraña. Vulnerable e invencible a la vez.
Tu te limitaste a mirarme a los ojos hasta que me quede sin palabras. Y me besaste. Fue un beso tierno, suave... sincero. Fue el mejor beso de mi vida.
A la mañana siguiente me desperté antes que tu. No pude evitar hacer una foto de ti mientras dormías. Si lo supieras me habrías matado. Menos mal que nunca leerás esto. Y que sepas que aún guardo esa foto con mucho cariño.

Siempre tuya,
S.

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