From now on

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Corría desesperado, el sol ya se había ocultado hacía mucho tiempo y él aún no llegaba a casa. Sus piernas dolían, su corazón estaba demasiado acelerado pues llevaba más de veinte minutos corriendo sin parar.

Entró lo más rápido que pudo, corrió escaleras arriba y una vez se encerró en la habitación encendió su computadora.

—Lo lamento mucho Kagami-kun— dijo casi sin aliento, mientras se colocaba los auriculares.

—No te preocupes, Kuroko. — Respondió al otro lado de la pantalla. — No he esperado demasiado, en realidad acabo de despertar.

—Qué alivio ¿Cómo te fue ayer?

Kagami Taiga se había graduado de Seirin exactamente tres meses atrás, y como ya estaba planeado viajó a América para estudiar la universidad y así tener la oportunidad de aspirar a las ligas mayores de baloncesto.

Todos los días sin falta Kuroko y Kagami se conectaban a la misma hora y platicaban por Skype, sin importarles la gran diferencia de horario. No se sentía igual pero al menos ese pequeño gesto por parte de ambos hacía que la distancia no fuera tanta. Platicaban por varias horas, sobre los acontecimientos cotidianos, problemas que tenían con sus nuevos compañeros, con sus profesores y de su nueva vida universitaria...

—... ¿Lograste arreglar los problemas de coordinación con Dorian-san?

—No mucho pero hemos progresado, la verdad aún lo siento fuera de tiempo...

—Tranquilo Kagami-kun, pronto se arreglara eso.

— ¿Tú qué tal?

—Normal... Nada interesante que reportar...

— ¡Oh! Lo había olvidado— exclamó. — En unos días te llegará un regalo. —Dijo sonriendo— Seguramente te encantará.

—Kagami-kun...— musitó. — No es necesario que cada semana mandes un presente— dijo en un casi reproche.

— ¿Te molesta?—cuestionó frunciendo los labios.

—En absoluto, pero no quiero generarte problemas...

— ¡Tonto! No es ningún problema, ser detallista con mi novio jamás será un problema. — de nuevo su enorme sonrisa se reflejó en la pantalla y las mejillas de Tetsuya se tiñeron.

—...Entiendo...Gracias por los regalos—farfulló.

Ambos se miraron por largo rato, sin decir palabra alguna, simplemente observándose. Kuroko quiso decir algo pero se detuvo al instante al ver como la puerta de la habitación de Taiga se abría. Un chico alto de cabellera rubia y orbes esmeralda se adentró en el lugar, llamó la atención del pelirrojo y ambos comenzaron a charlar en inglés. Kuroko se sentía incómodo al no poder entender gran parte de la conversación pero no lo expresó. Ambos se despidieron y Kagami volteó hacia el computador.

—Lo lamento mucho Kuroko, tengo que irme. —Se disculpó.

—No te preocupes, comprendo.

—Hablamos mañana, Te amo—. Lanzó un beso hacia la pantalla logrando teñir de inmediato las mejillas de su sombra.

Todos los días Kagami hacia lo mismo pero el de cabellera azulada no terminaba de acostumbrarse a esa embarazosa situación. Y su temperatura subía cuando el pelirrojo le exigía regresar el gesto. No había nadie más que su luz observándolo pero la vergüenza lo consumía.

La llamada terminó, Kuroko apagó la computadora, tomó un libro de su estante y se recostó en su cama. Era su rutina del diario, después de platicar con Kagami, leía hasta quedarse dormido y al día siguiente se mantenía ansioso hasta que llegaba el momento de volver a ver a su luz a través del monitor. Lo extrañaba demasiado, no podía ocultar el hecho; la despedida en el aeropuerto le rompió el corazón pues fue la última oportunidad que tuvo para sostener su mano, besar sus labios, acariciar su mejilla, sentir esos enormes brazos rodear su cuerpo e inundar sus fosas nasales con aquel varonil olor que le caracterizaba y el verlo caminar por ese inmenso pasillo de abordaje fue una completa tortura para Kuroko, quiso correr, aferrarse a su espalda y rogarle con todo su ser que se quedara pero... simplemente respiró profundo y apretó los labios ahogando su llanto. Tetsuya no sería capaz de arrebatarle a Kagami la oportunidad de brillar en las ligas mayores sólo por un simple capricho de su adolescencia. No, Kuroko lo apoyaría aunque su corazón doliera en lo más profundo.

The Challenge of happiness [KagaKuro]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora