La aguja del reloj parecía no moverse, podía escuchar el tic-tac que ésta emitía pero aún así la hora se hizo eterna.
Cuando el timbre anunciando la última hora sonó Yoongi pudo sentir el alivio recorrer su cuerpo y, con una sonrisa, salió del salón de clase.
Para Yoongi, lo peor de ir en turno nocturno a la secundaria es el trayecto a casa. Su apartamento quedaba en la otra punta de la ciudad, por lo cual todos los días a las diez de la noche Min Yoongi tomaba el último tren a su destino.
La vida del adolescente realmente era agotadora, se levantaba a las seis de la mañana para ir a trabajar como mesero en una cafetería, luego visitaba una hora a su pequeño hermano que se encontraba internado en el hospital debido a un problema respiratorio, para después tomarse el tren a las cinco de la tarde y llegar a las seis a su secundaria.
A pesar de que el camino a casa es el más triste y solitario, lo único bueno de aquellas vueltas en tren es el chico pelinegro que se sienta frente a él. Nunca hablaron, aunque se vean todos los días y que luego de unos minutos siempre quedaban ellos dos solos; jamás se dijeron ni una sola palabra.
Yoongi siempre lo admira, ver a ese pelinegro con sus auriculares en cada oído mientras cierra sus ojos dejándose llevar por la música es una relajación para él.
Realmente le da curiosidad, quiere saber cómo se llama, si debe llamarlo hyung o dongsaeng (aunque era muy obvio que ese chico era menor), por qué se toma siempre el mismo tren y en dónde se baja. Porque en el momento que Yoongi llega a su destino, el chico sigue ahí absorto en su mundo, y la curiosidad crece cada vez más en Yoongi.
- Tienes que hablarle algún día. - Son las palabras de su compañero de apartamento, Jung Hoseok.
Se conocieron cuando Yoongi estaba en busca de un lugar donde quedarse, y enseguida que entró al pequeño espacio, el chico de rojos cabellos lo hizo sentirse cómodo.
Min le había explicado que no iba a estar en el apartamento mucho tiempo, de hecho solo estaría los fines de semana y que mayormente solo llegaría a la casa para dormir. Hoseok no se había quejado en ese momento, porque necesitaba que alguien pagara la mitad del lugar y el chico iba hacerlo.
Pero luego de que su amistad se hizo más grande, intentó hacer que su mejor amigo no trabajara en las tardes. Inclusive intentó no cobrarle la renta, pero Yoongi estaba empeñado en hacerlo.
Quiere lo mejor para él, por eso cada vez que el mayor de los dos llega a casa agotado, Hoseok está ahí para prepararle la comida y espera hasta que Yoongi se encuentre cómodo en su cama para poder irse a dormir.
Él es el único amigo que Yoongi tiene, y no se arrepiente de confiar en él.
- ¿Pero qué voy a decirle? - Preguntó cambiando el canal de la televisión. - Siempre está escuchando música, ¿y si se molesta porque lo interrumpo? Además realmente tiene cara de niño, ¿y si me arrestan por pedofilia?
Hoseok bufó. - Min Yoongi, mañana es lunes. Tienes una semana para ir a hablarle o yo iré contigo y lo haré.
Por eso se encontraba el lunes ahí, a las diez de la noche sentado en el tren frente al pelinegro.
Movió sus pies nervioso, pasó su mano por sus rubios cabellos y mordía su labio fuertemente.
- Niño, ¿te encuentras bien? - Preguntó una anciana sentada a su lado.
Yoongi asintió sintiendo sus mejillas calentarse y volvió a dirigir su mirada al pelinegro.
Se llevó una enorme sorpresa al ver que él lo observaba, pero rápidamente había desviado su mirada hacia sus pies.
Min sonrió al darse cuenta que las mejillas de aquel chico se habían calentado y ahora se encontraba nervioso por ser descubierto.
Abrió la boca para decir algo, pero rápidamente la cerró. Era inútil, él estaba con sus auriculares.
Bufó.
El martes quiso hacer un avance, antes de subir al tren arregló su ropa mientras intentaba buscar una expresión facial que lo haga verse cool.
Se sentó al lado del chico, y sabía que el pelinegro se había dado cuenta, más lo ignoró. Siguió escuchando música y Yoongi intentó hablarle.
Pero todo fue inútil, al igual que sus otros intentos durante la semana.
El viernes Hoseok había aparecido en su secundaria sorprendiendo al mayor.
- Nos iremos juntos y conoceré al chico. No te librarás de ésta Min Yoongi. - Habló divertido mientras lo arrastraba hacia la estación.
Los nervios aumentaron en el rubio en cuanto subieron. El pelinegro ya se encontraba ahí, como siempre.
Yoongi y Hoseok no habían notado las furtivas miradas que él había lanzado hacia los dos. Porque, ¿qué hacía aquel rubio con ese pelirrojo?
- ¿Ese es el chico? ¿Enserio? ¡Hay chicos mucho más lindos que él! - Exclamó Hoseok histérico. - Aunque es muy adorable. - Murmuró.
- ¡Hoseok, cállate! - Miró alarmado al pelinegro, pero éste seguía mirando a sus pies.
- Está escuchando música, no nos escucha. - Dijo con el ceño fruncido.
Jung se levantó y le tocó el hombro, Yoongi comenzó a hiperventilar cuando el pelinegro se quitó uno de los audífonos.
- Hola, soy Jung Hoseok y él es mi amigo Min Yoongi. Probablemente lo veas muy seguido por aquí.
La mirada del chico fue a parar en Yoongi y éste creyó que moriría.
- H-Hola, soy P-Park Jimin.
Oh por Dios.
OH POR DIOS.
OH.
POR.
DIOS.
Yoongi realmente estaba amando a su mejor amigo ahora mismo.
Hoseok intentó decir algo más, pero el chico volvió a su mundo colocándose su audífono.
- ¿Me acaba de ignorar? - Preguntó ofendido. Iba a tocar de nuevo su hombro, pero Yoongi se lo impidió.
- Déjalo Hoseok, ¿no viste que estaba nervioso? - Suspiró. - ¡Es tan adorable! - Chilló emocionado dando pequeños saltitos, y esta vez no le importó quién estuviera mirando.
Hoseok sonrió tranquilo al ver la sonrisa de su hyung y volvió a sentarse sin molestar al pelinegro mientras seguía observando el rostro del rubio.
Yoongi estaba feliz, porque gracias a aquel pelinegro llamado Jimin, él estaba comenzando a amar el camino a casa.
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comeback home [ym]
FanfictionYoongi solo quiere llegar a casa, pero el camino se le hace interminable. |T W O S H O T S |