Al llegar las 2:30 pm

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Debo darme prisa, debo terminar las compras antes de las 12 del mediodía, he decidido preparar un guisado de pollo con verduras, recuerdo que le gusta a mi madre y quedara satisfecha, solo debo recordar los ingredientes.

- Zanahoria, tomate, guisantes...

Me voy repitiendo por los pasillos en voz baja cada uno mientras los voy recordando.

- Arroz, salsa, aceite, no aceite aún queda en la casa, a ver que más falta, ¿Sí tenemos suficiente sal? creo que sí.

Así voy, por los pasillos de la tienda hasta creer tenerlo ya todo, solo debo tomar la jamaica para preparar la bebida, a mi madre le gusta mucho el agua de jamaica, pero de pronto escucho mi noche, alguien me habla, pero trato de hacer como que no escuche para no tardar más de lo necesario.

- ¿Raquel? ¿Raquel eres tu?

Es un compañero de la secundaria, hace mucho que no veía a alguien conocido.

- ¿Raquel como haz estado? hace mucho sin verte

Ya no me queda opción más que devolverle el saludo y fingir un poco de interés, pero es mas mi apuro por apurarme por las compras, sé que esta persona me habla, pero no le pongo mucha atención, ni siquiera recuerdo su nombre, solo asiento con la cabeza y sonrío disimuladamente.

- ¿Oye y que seguiste estudiando?

- Nada, terminando la secundaria ya no estudie

- ¿Y eso? si eras la más aplicada del salón, todos te teníamos envidia.

- Solo ya no pude, lo siento debo irme.

Esa persona solo me observa con cierta cara de lastima, no quería seguir en con ese tema es especifico, la verdad era que mi madre me había prohibido seguir estudiando, ella decía que la preparatoria era donde las mujeres se volvían mujerzuelas y que yo no necesitaba seguir estudiando, ya que yo solo me dedicaría a cuidarla, durante años mientras mi madre aun no se levanta, veo por el ventanal a las personas con sus uniformes pasar por enfrente de nuestra casa para ir a sus escuela, he visto las mismas caras creciendo, hasta que dejan de pasar, sé que eso significa que se han ido de la colonia a seguir sus propias vidas, que se han vuelto alguien, pero yo? yo solo me volví la sirviente de mi madre, y si es como ella dice, lo seguiré siendo hasta el día de su muerte, a veces deseo que eso pase pronto.

Pago todo en la caja y me dirijo de vuelta a la casa, ya estando dentro de esta veo el reloj, tarde un poco más de lo necesario, llegue a las 12:05, sé que mi madre hablara.

- Raquel acércate.

Camino hacia el ventanal y me paro atrás de ella.

- ¿Mande madre?

- Raquel tardaste mucho, ¿Qué estuviste haciendo?

- No sabía que hacer para beber, y tarde escogiendo.

-Espero no me mientas y estuvieras coqueteando, recuerdas que las mujeres así se van al infierno.

- No madre, lo juro.

Aunque no era verdad, fueron los cinco minutos que esa persona trato de hablar conmigo, y lo que tarde de quitármela de encima, entonces levanto mi cabeza, hoy salieron temprano los de la preparatoria, los veo pasando frente a mi casa, grupos de mujeres platicando entre ellas, riendo, comunicándose sin miedo, no me importa mentirle a  mi madre ya que no creo que el infierno sea peor que esto.

- Ire a preparar tu guisado madre, sera pollo con verduras.

Me dirijo a la cocina, pongo el pollo a hervir en un sartén con agua mientras corto las verduras, hago todos los pasos para preparar el guisado, pero al momento de ponerle la al me doy cuenta que no queda tanta, pero es suficiente para hoy, agrego toda la que queda en el salero, ya van a ser las 2:30, pero el arroz aún no esta listo, las piernas me tiemblan, si no sirvo a la hora exacta mi madre se enojara.

- Vamos, vamos, vamos.

Digo susurrando mirando al sartén donde se esta preparando el arroz, ya todo esta listo solo el no, lo miro por varios minutos y lo vuelvo a probar, ya se siente listo, pero justo antes de probarlo suena el reloj, lo sirvo rápidamente, pongo los platos y vasos en cada extremo de la mesa, voy por mi madre al ventanal, la coloco en la mesa y sin importarle si se quema la lengua empieza a comer, pero recuerdo que no he servido la comida de Rolph, antes de yo sentarme se la sirvo y el también come, ya cuando estoy dispuesta a sentarme mi madre habla.

- No empieces a comer aún.

Sé que esta molesta, solo me encuentro con la mirada baja, esta comiendo lento, siento que es apropósito, quiere que mi sufrimiento sea más largo, puedo escuchar como mastica, lo quiere hacer notorio, como si le fuera difícil, empiezan a temblarme las piernas, volteo a ver el reloj, son las 2:45, escucho cada masticada de mi madre, volteo a ver a Rolph, el ya ha terminado, ahora me tiemblan las manos, cada segundo, cada minutos, esto es grave, levanto un poco la mirada, suficiente para que mi madre no lo note, ha terminado, baja los cubiertos y los pone sobre la mesa, entonces pasa la peor señal, esa que indica que me ira mal, ella me voltea a ver.

- ¿Por qué tardaste demasiado en la tienda?

- Ya te dije madre, estaba escogiendo...

- No me mientas Raquel, ¡Dime la verdad!

Ella ya sabe que le mentí.

- Me tope con un compañero de la secundaria, quería hablar conmigo, trate de evitarlo madre pero era muy insistente.

- Y sigues mintiendo, de seguro te insinuaste ¿Verdad?

- No madre.

- ¿Probaste el guisado antes de servirmelo?

- Sí madre (también es mentira, solo probé el arroz)

- ¿Me mientes verdad? a este guisado le falto sal.

- Me hubieras dicho y le ponía madre.

- ¡No se trata de eso!, la comida debe ser perfecta al ser servida, pero ni siquiera la probaste, te vi a través del reflejo del ventanal, lo probaste el arroz, por estar de ofrecido en la tienda no terminaste la comida a tiempo y no la probaste, cada día eres peor, pero debo enderezarte.

- No madre por favor, solo me equivoque.

- No insistas o te será peor, ya sabes que debes hacer.

- la veo mientras las lagrimas brotan de mis ojos, me paro de mi lugar y me dirijo hacia ella, al llegar la veo pero ella ignora mis lagrimas, tomo su silla de ruedas y la pongo para veo me vea directamente, al estar frente a frente me dio la vuelta y le doy la espalda, subo la falta de mi vestido, lo sujeto con una mano y com la otra bajo mi ropa interior, y en la sombra de la padre veo, casi en cámara lenta su mano con el látigo, apoyo mis manos en la mesa, y recibo uno a uno los latigazos, pasan a ver varios, pierdo la cuenta, lloro, me quejo, incluso siento que Rolph siente lastima por mi, ya que se fue a esconder al cuarto de mi madre, me duele, me duele horrible veo mis lagrimas caer sobre la mesa, para distraerme pienso que deberá limpiarla luego de esto, otro latigazo, otro, otro cuando mi madre para de hacerlo.

- Espero que con esto sea suficiente, ahora agradéceme por ponerte en el camino del bien.

- Gracias madre.

- ¡No!, tu sabes como.

- Sí madre, lo siento.

Me dio la vuelta, y apenas puedo caminar, me dirijo a ella, me agacho, ya de rodillas le beso el pie y hablo.

- Gracias madre por enderezarme, por devolverme al camino del bien.

Pero en realidad solo pienso que deseo su muerte, que la detesto, que ya no puedo con esto.

- Ya puedes comer Raquel, pero antes llévame al ventanal.

Dice mi madre. 

Cuando el reloj marque las 2:30Donde viven las historias. Descúbrelo ahora