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La fecha de navidad estaba cerca, tan cerca que podías ver algunos locales como algunos restaurantes o simples boutiques con decoraciones alusivas a la fecha.
Como todos los años, cierto chico de cabello rubio y pequeña estatura salía a comprar algunos presentes para sus amigos, ya que a pesar de que el no tenía una pareja, si que celebraba la navidad con sus amigos.
El año anterior solo había podido comprar un par de bufandas, bolsas de regalo, y un solo suéter que terminó regalando a Taehyung, ya que era su amigo más cercano. Sin embargo este año había ahorrado mucho dinero para poder comprar muchas más cosas.
Caminaba sobre las frías calles de Seúl acompañado solo de una pequeña lista en la cual había anotado lo que cada chico le había pedido, bueno no directamente, pero el se había tomado la molestia de escuchar sus platicas diarias y anotar lo que decían alusivo a un regalo, por ejemplo, en una ocasión escuchó decir a Jungkook que le encantaría poder comprar un videojuego, cuyo nombre Jimin no recuerda muy bien, y esta navidad seguro que Jungkook lo tendría gracias a Jimin.
Pasaba por fuera de los estantes mirando precios y después su lista, ya había comprado los regalos de casi todos, exceptuando a Jin y Yoongi, a este ultimo quería darle algo muy especial ya que según sus palabras "noesquesientaalgoporél, simplementequieroquealversuregalomesonría".
A Jin terminó comprandole un suéter largo de color rosado, un rosado muy pálido que pensó, sería perfecto para el mismo. Pero por el regalo del otro chico aún no se decidía.
Entró a una tienda de ropa y comenzó a pasearse alrededor mirando y pensando en como se vería el mayor en cada prenda.
De aquella tienda se llevó un par de camisas con mangas muy largas, ya que según su opinión, al usarlas Yoongi se veía mas tierno y más corto de estatura, un par de pantalones para hacerle juego a las camisas, una bufanda de color azul "comosucabello", pensó Jimin, y un par de zapatos.
Aún con toda la ropa que había comprado y con todo el dinero que había gastado sentía que no era suficiente así que siguió dando vueltas y vueltas por distintas tiendas hasta encontrar algo que le gustara.
Después de caminar sosteniendo en sus pequeñas manitas todas las bolsas, decidió tomar un descanso, tomando asiento en una banca cercana.
Al sentarse pudo observar lo hermosa que era su ciudad en esos días, aunque le ponía algo triste ver como la mayoría de personas que se preparaban eran parejas.