¡A la gran ciudad!

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Una casa rodante algo descuidada se estacionaba frente a una enorme y lujosa casa en un barrio tranquilo.

-¿Que es todo esto? - preguntaba un señor mientras salía por la puerta principal siendo seguido por una mujer igual de confundida, la puerta se abrió revelando a Trixie con mirada arrogante hacia sus padres y ambas manos en su cadera.

- ¿Y ahora que cariño? - se llevó una mano a su frente la madre en un tono cansador.

- ¡Observen! Mi nueva adquisición - decía en un tono como si estuviera presentando uno de sus trucos a la par que bajaba y con su mano extendida señalaba la casa rodante, al ver que sus padres seguían confundidos se acomodó la garganta para continuar - Les dije que me compraría una, trabajé hasta que por fin tuve el dinero necesario - explicó en un tono neutro  dejando de lado su lado de espectáculo.

-S-si... Pero no creímos que... De verdad lo harías - Le respondió su madre rascándose la cabeza.

-¿ Y que planeas hacer exactamente con esa casa rodante, Beatrix? - Se cruzo de brazos su padre en un tono severo haciendo que Trixie trague saliva nerviosa.

- pues...-Se detuvo un tiempo para recuperar su confianza de hace unos segundos y colocarse en una postura más derecha - Trixie... Yo - se corrigió rápidamente - viajaré en esta casa rodante a ¡LAS PEGASUS! - extendió sus dos brazos al aire, luego de unos segundos de silencio por parte de sus padres decidió hablar de nuevo - ¡a la universidad de Las pegasus! - se corrigió manteniendo su postura.

- Pero hija, ¿acaso dejaras tus estudios en la universidad de Canterlot? - Preguntó su madre aún confundida.

-aaam...leí por ahí que saliendo de una de las universidades de Las pegasus o de por ahí tengo más oportunidades de trabajo y así - improvisó rápidamente Trixie.

- no necesitas oportunidades de Trabajo teniendo el negocio familiar - levantó una ceja su padre.

- Quiero ir a Las pegasus más que nada en el mundo, ¿por qué no me dejan? Ya soy mayor de edad, trabaje y me esforcé para conseguir esta casa rodante, no es una prueba de que he madurado lo suficiente para hacerme valer por mi misma? - suplicaba Trixie, sus padres intercambiaron miradas pensativas.

- bien, pero prometenos que te cuidarás y que nos escribirás - le tomó el hombro su madre, Trixie asintió mientras que en el fondo de su ser  estaba celebrando.

-¡gracias! , me verán en la tele y dirán orgullosos "¡Esa es mi hija!" - decía mientras comenzaba a correr a la casa.

-¿hacia donde vas? - le preguntó su padre haciendo que Trixie se detenga.

-Pues... A buscar mis maletas... Ya las tengo listas en mi habitación- Respondió Trixie ladeando la cabeza.

-¿¡Te quieres ir ahora?! - Exclamaron ambos padres molestos.

- Una cena de despedida aunque sea Beatrix - se cruzo de brazos su madre y Trixie rodó los ojos.

1 mes después...

Trixie permanecía sentada en un pequeño asiento de la casa rodante con la mirada clavada a su celular sobre la mesa, esperando paciente una llamada. Los minutos pasaban y nada, Hasta que el sonido de su estómago gruñir por el hambre hizo que suelte un suspiro de frustración y se levante en dirección al refrigerador, cuando lo abrió vio lo vacío que se encontraba a excepción de unas envolturas vacías de golosinas.

- Esto no puede ser... - murmuró mientras cerraba el refrigerador- mis padres no me depositarán dentro de unas semanas... - agregó deslizando su mirada con pesar hacia el celular sobre la mesa, aún sin recibir ninguna llamada. Había ido a varios casinos y lujosos bares a ofrecer su espectáculo de ilusionismo que a comparación de cuando era una simple estudiante de Canterlot high, sus trucos y habilidades habían mejorado bastante, tan así que decidió subir videos de ella haciéndolos a Internet y que hasta ahora tienen un buen recibimiento, pero los grandes escenarios de la ciudad no parecían tener interés en ello, cerrandole las puertas... Quizás deba comenzar desde algo más pequeño... Trixie hizo una pequeña mueca de desagrado ante la idea de buscar oportunidades en otros bares no tan lujosos ni reconocidos de la ciudad, pero debía partir por algo. Camino a sentarse en el asiento del copiloto y comenzar a conducir.

Luces de EspectaculoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora