Capítulo #2:Malestar

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Ezra se despertó con los ronquidos de Zeb y con un dolor en la mano

—Ay no, lo hice otra vez

Ezra se había estado lastimando inconscientemente mientras dormia, se bajó de su litera silenciosamente y se fue al baño(en realidad no se si el fantasma tiene baño pero nunca lo he visto) para limpiarse, ponerse vendas y los guantes sin dedos que siempre usaba. Después de eso se fue a ver las estrellas, siempre le calmaban

Cuando los demás se despertaron al entrar a la cocina olieron un aroma riquísimo y voltearon a ver quien lo estaba haciendo

—Hola chicos— hablo Ezra haciendo una pequeña sonrisa

—Buenos días— dijeron los demás

—Qué rico huele Ezra—dijo Hera— No sabía que podías cocinar tan bien

—Bueno siempre me cocinaba a mi mismo asi que aprendi

—¿Y porque nos haces el desayuno?

—Porque estaba aburrido, ademas, queria hacerselos

—Muchas gracias-dijo Zeb- se ve delicioso

Todos desayunaron hablando animadamente aunque uno solo por aparentar. Al terminar de comer recogieron los platos y se fueron a hacer sus deberes, pronto el comandante Sato les asignó una misión de rescate a un campo de esclavos

—Bueno entonces Zeb y Sabine vayan a poner bombas en toda la nave

—Bueno— dijeron los antes mencionados

—Ezra, Kanan y chopper, ustedes liberen a los prisioneros

—Claro— dijeron Kanan y chopper pero Ezra solamente tenía la mirada perdida

—Ezra, ezra—Trato de llamarlo y a la segunda respondió

—¿Si?

—¿Estas bien?

Todas las miradas se posaron en Ezra haciendo que este sintiera un gran mareo y un fuerte dolor de cabeza

—Claro, solo es que necesito despejarme un poco, ya vengo denme unos minutos

Ezra se fue para el cuarto que compartía con Zeb, ahí se deslizó en la pared, su respiración se hizo pesada y la vista se le nublaba, no podía más que observar el techo y sentir el piso frío debajo de él. Dio un fuerte suspiro y se levantó, el dolor de cabeza no se había ido pero era más leve. Aunque ahora sentía una nube gris irrumpiendo en su mente .

Salió del cuarto para así encontrarse a la tripulación viendo con preocupación

—¿Niño en serio estás bien? te ves algo pálido— dijo Kanan

—Si tranquilo solo me duele un poco la cabeza, nada de qué preocuparse

—Si queres te quedas descansando— le propuso Hera

—No no gracias, puedo hacer esta misión

—Bueno, pero recuerda que siempre estaremos para ayudarte

—Gracias pero no tengo nada, no te preocupes

Después de unos minutos el fantasma partió 

~Narra Ezra~

La misión de rescate fue exitosa,eso si quitamos que se nos dificulto mas de la cuenta y Sabine fue herida. Solo quedaba llevarlos a un planeta donde estaban sus familiares que el comandante nos dijo, obvio que no los íbamos a devolver a su planeta porque hay fue donde los capturaron. Llegamos y las familias se empezaron a reunir, al verlos me sentí más hundido en mi dolor y con ganas de llorar, ¿porque yo no podía tener una familia? Me retire silenciosamente para irme a mi cuarto, no quería que nadie me viera llorar, claro, nada nunca me salia bien.

Zeb habia entrado

—¡¿Niño, estas bien?!¿Que te pasa, porque lloras?¿te duele algo?¿llamo a Hera?

—NO, no llames a Hera, es solo que me siento triste

—¿Es por lo de las familias?

—Si, a veces me pregunto porque yo no puedo tener una¿porque el imperio tuvo que llevarlos? sabes, siento que eso me consume

—Ya se que no podemos darte a tus padres pero puedes contar con nosotros, somos una familia

—Gracias Zeb, creo que me devolviste un poco de ánimo

—Tranquilo, siempre estaré ahí para ti

—Gracias

Me revolvió el pelo dejándolo despeinado, aunque si me haya devuelto un poco el ánimo igual me siento triste. Aggh, odio este sentimiento, es horrible, siento como si no pudiera respirar

—Bueno niño que tal si vamos a despedirnos ¿o prefieres hacer algo más?

—Preferiría ver el atardecer

—Pues entonces vamos

Salimos del cuarto y nos sentamos en la rampa, era hermoso ver el color amarillo anaranjado de los rayos del sol, invadiendo el cielo, transformándola en un ambiente tenue, viéndose reflejados en las manos que teclean cada nota de la vida, hacia surcos lejanos que van diciéndonos adiós con la mirada casi rojiza, a través del horizonte que le camufla en oscuridad. Escondido tras ramas de árboles a la lejanía y pasto dorado, que no permiten ver más que los restos de luz despidiéndose en la distancia.

Aunque algo en mi interior me hizo sentir un terrible escalofrío

La luz da paso a la oscuridad y cuando estes en tu punto más débil vendré por ti y tus amigos

Vacio-SWRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora