Priceless.

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Tras oir eso, no dije nada. Y nos sumimos a un comodo silencio. Pasaban las horas y nosotras seguíamos ahí tiradas. Alrededor de las 8 decidimos pedir una pizza.

- Pizzería de Luigi. ¿Qué desea?

- Mediana de peperonni para el 12 de Sunset st.

- Perfecto. En menos de media hora estamos allí.

La pizza llegó antes de lo esperado y ambas nos sentamos en el sofá a cenar. Mi cabeza seguía dandole vueltas a lo que había dicho Rach (ahora la llamaba así porque Raquel era demasiado largo, yo y mi manía de acortar nombres). ¿Gustarle a Ashton? Ese era una abeja, iba dejando polen de flor en flor.

Y no olvidemos que amo a Luke. Llevabamos ya un mes, el tiempo vuela junto a la gente que quieres.

Acabamos de cenar y recogimos los restos.

- Buenas noches Rach, descansa, mañana a las 10 en pie eh.

- Vale Lucy, buenas noches. Respecto a lo que dije antes, siento si te ha molestado... No pretendía... Eres la única que conozco aquí... Espero que no te haya molestado. No quiero hacer estos meses duros para tí y convertirme en un peso. - y mientras pronunciaba esas palabras una lagrimilla asomaba con recorrer su mejilla, pero ella también se dió cuenta y la paró antes de que fuera tarde. Vaya, realmente lo sentía.

- Ay, pequeñaja, no te preocupes. No me ha molestado. Me ha hecho... reflexionar. Jamás seras un peso.

Y dicho esto la abracé. Tras este extraño momento ambas nos fuimos a dormir. Le dí las buenas noches a Lukey y caí en los brazos de morfeo.

La semana prosiguió con calma. La verdad es que apenas salimos de casa. Hizo mucha calor, otra razón por la que no salimos. El ajetreo de la llegada de Rach tardó en llegar pero llegó. Papeleo, llamadas a su colegio, explicar la ausencia de mis padres...

Pero tras acabar esto en un par de días, estábamos agotadas. El jueves me levanté temprano y fui a comprar mientras Rach dormía. Chocolate, galletas, leche, refrescos, pizza... comida basura en resumen.

Cuando llegué preparé gofres para desayunar y una vez listos llamé a Rach.

- Buenos días españolita. - le dije lanzándole el mantel. - pon la mesa. Acabaré de preparar el desayuno.

Rach se acercó a poner el mantel en la mesa entre carcajadas.

- Anda que sabes lidiar con invitados. - replicó.

- Bonita, tu no eres mi invitada. Eres mi compañera de casa extranjera temporal. Y que sepas que tendrás que limpiar también. No te libras, no estas en un hotel. - le dije en tono burla pero con un poco de seriedad.

- ¿Qué haremos hoy? - dijo con medio gofre en la boca. Cerda.

- Básicamente, vaciar tus maletas y guardarlas que ocupan mucho. Ah, y enseñarte a comer sin parecer una vaca. - bromeé.

En respuesta Rach gruñó.

El resto del desayuno prosiguió con tranquilidad. Una vez acabado ambas fuimos a quitarnos los haraposos pijamas. Bueno, haraposo el mío, el suyo era impecable.

A causa del calor exterior en aumento tuve que darme un ducha rápida, pues en apenas media hora llegaría el responsable para ver que tal andaba Rach y no iba a abrirle bañada en sudor.

Una vez refrescada me puse los vaqueros cortos y una camiseta de tirantas espalda nadadora de flores rojaa y azules. Acto seguido me peiné mi melena, ahora más turquesa que azul eléctrico a causa del sol y del cloro. Aunque seguía precioso. Caía como una cascada sobre mis hombros hasta la altura del pecho.

Salí al salón y esperé a Rach, lq cual bajó cinco escasos minutos más tarde. Llevaba unos pantalones cortos negros y una camiseta del mismo color sin tirantes con una frase. "Strong like a diamond". Radiante. Como siempre.

La chica llegó quince minutos más tarde de lo esperado. Debía rondar los veinticinco años, ojos azules que helaban, nariz achatada y finos labios pintados en un tono neutro. Llevaba unos pitillos color tostado y una americana del mismo color. Bajo el botón de esta se dejaba ver una blusa algo más clara. Se alzaba sobre unos tacones de una cuarta más o menos color beige. No parecía de aquí. Tenía el pelo risazo y pelirrojo. Sus pómulos estaban repletos de pecas. Su piel era blanca como la nieve. En sus manos llevaba una carpeta a rebosar de papeles.

La invité a entrar y me dedicó una tímida sonrisa mientras se adentraba en mi casa.

Una vez nos encontrabamos las tres sentadas cedió a explicarnos el plan de verano con su perfecto acento británico.

Rach debía presentarse a un examen a final de verano para demostrar conocimientos adquiridos; no podía salir sola por ahí, siempre conmigo; y poco más.

Una vez se fue nos pusimos manos a l obra con la comida. Al final con la tontería rondaban las dos.

Preparamos una ensalada ya que mis conocimientos culinarios no daban a más y los de Rach como que tampoco.

Tras comer nos tiramos en el sofá con una tableta de chocolate.

Era jueves, eso significaba que no habría nada decente en la tele, por lo que optamos poner música. Por petición de Rach puse el CD de Mayday Parade, el único que había en mi casa, pues mi padre me prometió traerme los demás. Pero todo eso fue antes de que se fuera.

Dejé a un lado mis pensamientos fraternales, pues en el caso de no haberlo hecho la lágrima que amenazaba con recorrer mi mejilla habría conseguido su propósito.

A eso de laa cinco ya habíamos oido el CD de Mayday Parade y 'No Panic!' de All Time Low. Cuando fui a levantarme a cambiar de disco para poner 'Nothing Personal' llamaron a la puerta. Extrañada fui a abrir no sin antes ponerme los pantalones de los cuales un par de horas antes había prescindido para mayor comodidad.

Me acerqué a la mirilla para ver quién llamaba y para mi agradable sorpresa se trataba de Sarah y Lidia.

- Tenemos visita bonica. - y le lancé a Rach sus pantalones.

Cuando ésta estuvo decentemente vestida abrí la puerta para dejar pasar a nuestras invitadas.

- ¿Qué hacíais? - preguntó Sarah.

- Música y chocolate. Vagancia total. - respondimos Rach y yo al unísono.

- Vaya dos...

- Eh oye, ¡con nuestros hábitos de post-almuerzo nada!

- ¿Post-almuerzo? Son las cinco y media.

Se quedaron hasta tarde e incluso cenaron aquí. El resto de la tarde transcurrió sin incidentes. A eso de las 10 decidieron marcharse, la noche caía sobre la cuidad como una manta y no se vería si no fuera por los luceros de las estrellas que bañaban el cielo junto a la Luna llena y a aquellas farolas a lo largo de la calle en la que se encontraba mi casa. Sin más demora Rach y yo nos fuimos a dormir.

FIN DEL CAPÍTULO.

Sé que es super super super aburrido este capítulo pero tenía que subir algo y esto es lo que me salió sorry bbys. Bueno que ya pasamos las 500 lectoras *-* y os lo quiero agradecer, jamás pensé que tendría tantísimas lectoras. ¡Muchas gracias! Y sin más me despido. Un beso.

                                          -Lucía

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⏰ Última actualización: Jun 05, 2014 ⏰

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