Asi me toco a mi

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Esta historia, como muchas tiene de protagonista a una chica, a una como tu, como ella, o como yo.

Alguien a quien en la ficción, puede recordarnos a nosotros mismos.

Todo empezó así, soy Catalina, una chica como cualquier otra, mis padres se divorciaron hace unos meses, después de una fuerte disputa por mi custodia, me toco vivir con mama, ella por hacer todo lo que fuera por alejarse de papa, acepto un trabajo en Sacramento - California, actualmente vivimos en en Boston, no quiero irme aquí tengo todo, pero estoy cansada de los problemas y sólo quiero llevar las cosas en paz.

Mama me dio una semana para despedirme de todo y de todos, pero ¿cómo puedes despedirte de 17 años de tu vida?, estoy cansada de esto, jamás pidieron mi opinión.

Hoy es mi último día de clases aquí, tuve que decirle adiós a mi mejor amiga, Ana es la chica más dulce que conozco, es muy alta y atlética y a la vez torpe, la extrañare mucho, pero lo más difícil para mi será decir adiós a la persona que me hizo feliz por más de 3 años. El es Lucas, mi novio o mi ex novio, no se como terminaran las cosas después de esta conversación, mi relación empezó cuando yo tenía muchos problemas en casa y el era el único que lograba hacerme reír y olvidar todo.

Era hora de salida, salí de clase de Biología lo más rápido que pude, no quería llegar tarde a mi cita con Lucas, no encontraríamos en el estacionamiento.

Al llegar ahí, lo vi parado frente a su camioneta, con esos ojos caramelo que tanto me gustaban, su cabello alborotado castaño brillaba con el sol y esa piel blanca como la leche. Estaba muy nerviosa, pero tenía que disimular.

-Hola- le dije lanzándole la mejor sonrisa que tengo.

-Hola- me respondió, muy serio.

-¿Cómo estuvo tu día?- le pregunte, ya que no lo había visto ni en el almuerzo.

-En serio quieres hablar de como me fue hoy?- me respondió con tono fuerte y volteándome la cara.

-Ya deja de ser tan infantil, y dime lo que me tienes que decir, tu me citaste aquí- me siguió diciendo lanzándome la mirada más dura que alguna vez vi.

Me quede totalmente fría y callada, sentía que me pondría a llorar en cualquier momento, pero eso no podía pasar, no quería que nuestras últimas conversaciones sean así.

-Amor, esto no sólo es difícil para ti, imagínate lo duro que se me hace tener que despedirme de ti- le dije aguantando lo más que pude las ganas de llorar.

-Mira Catalina, esto es más simple de lo que imaginas, yo hace un tiempo ya estuve pensando en dejarte, no podía seguir así, nuestra relación se volvió tediosa y aburrida, estoy cansado- me dijo mirándome fijamente a los ojos, sin siquiera pestañear.

-Pero, Lu....- me corto antes de que pueda terminar.

-No digas nada Catalina, tu ya te irás de aquí y será mucho más sencillo olvidarme-

No podía creerlo, la persona a la que más quería y más me dolía dejar, estaba terminando así conmigo, -como sí hasta ayer decía que me amaba- no pude controlar más las lágrimas y me agache para que no me viera.

-Eso significa que ya no me amas?- le dije tratando de que mi voz no se quebrara.

-No!, tengo cierto aprecio por ti, por el tiempo que pasamos juntos, pero ya no te amo!- me respondió sin titubear, sin siquiera sentir remordimiento alguno.

Ya no tenía nada más que hacer ahí, pero había algo que no dejaba que me fuera, quería una explicación, algo que me haga entender que estaba pasando.

-Catalina tengo que irme, espero que tengas un buen viaje, cuídate!- término diciendo mientras camina rumbo a donde estaban sus amigos del equipo de Fútbol esperándolo.

Estoy en shock, esto no puede ser cierto!, -¿cuanto tiempo estuvo así y sin decirme nada?- sí note a Lucas algo distante hace algún tiempo, pero dijo que todo estaba bien, dijo que me AMABA!

Subí a mi auto, quería salir de ahí, quería desaparecer, sentía que todos me miraban y se reían, -ya no me ama- era lo único que se venía a mi cabeza, donde está Ana ahora que más la necesito.

Decidí llamarla, tenía que hablar de esto con ella, que era la única que me entendía.

Busque en mi bolso con torpeza mi celular para poder llamarla, pero no estaba, recordé que lo había dejado en mi casillero, con cosas que aún faltaba por sacar.

Entré corriendo a pasadizo donde estaban los casilleros, no quería que nadie me vea llorar. Cuando estaba por doblar a la izquierda, que era donde se encontraba mi casillero, escuche la risa de Ana, ella seguía aquí y podía hablar con ella, sentí un alivio de poder abrazar a alguien que me entendiera en ese momento.

Cuando al voltear vi que no estaba sola, un chico la tenía agarrada de la cintura y la cargo dándole un beso, nunca supe que Ana estuviera saliendo con alguien, pero no me importo, sólo quería llegar a ella.

-Ana, amiga necesito hablar contigo- grite con la voz quebrada.

Cuando ella volteó y llegue a ver al chico que besaba, era Lucas, el amor de mi vida estaba besando a mi mejor amiga, sentí que mi corazón latía muy fuerte y se rompía del mismo modo, -como es posible-

-¿Qué significa esto?, ¿qué diablos está pasando aquí?- grite con una voz desesperada.

-Catalina, querida ya era hora de que te enterarás de esto, el y yo estamos juntos hace tiempo- dijo Ana con una sonrisa burlona mientras Lucas la abrazaba por la cintura.

Salí corriendo de ahí lo más rápido que pude, lloraba a gritos, mi rostro estaba empapado de lágrimas, nunca en mi vida sentí tanto dolor, tanta traición.

Subí a mi auto y arranque a toda velocidad, no me importaron los semáforos, sólo quería irme, desaparecer, -porque fui tan estúpida- repetía mientras golpeaba el timón fuertemente con las manos. -es que acaso nunca te diste cuenta- ella siempre fue muy cariñosa y buena con Lucas, -como no pudiste darte cuenta-

Sentía que me ahogaba en llanto, ya no podía ni respirar, que dolor tan grande, después de todo lo que hice por ella, de lo que hice por el y por su familia.

Llegue a casa y no pude ni estacionar bien el auto, entre temblando y llorando de una manera desesperada, cuando vi a mama y la abrace.

-Sácame de aquí por favor, llévame lejos, no quiero estar aquí ni un solo día más por favor!- le grite a mi mama con un grito desesperado y desgarrador.

Las dos caímos al piso llorando, sólo me abrazaba sin preguntarme que fue lo que paso, me imagino que sabía que Lucas era el culpable de todo esto.

-No te preocupes cariño, mañana en la noche nos iremos para nunca volver, todo estará bien lo prometo- me dijo con una voz confortable.

Desperté y estaba acostada en el sillón de la sala, tapada con una cobija antigua que mi abuela hizo para mi cuando era pequeña.

Mis papas estaban conversando en la cocina, supongo que mama lo llamo para contarle como me encontraba.

-Pequeña, te sientes mejor?- me dijo papa con una voz suave.

-No, sólo quiero irme de aquí! - le respondí mientras corrían por mis mejillas lágrimas.

Volví a caer en un estado de angustia y desesperación, no podía entender que sucedía, porque me pasaba a mi, no dejaba de llorar y lamentarme.

Mis padres no sabían que hacer, como calmarme o consolarme. Fue entonces que llamaron al hermano de papa, el tío Jonh es doctor, al verme hablo con papa y mama.

-te daré esta pastilla para que puedas descansar y sentirte mejor Cata, está bien- me dijo acercándose a mi.

Sólo asentí con la cabeza y tome la pastilla, quería que este horrible día terminara de una vez por todas.

Asi me toco a miDonde viven las historias. Descúbrelo ahora