Todo tiene un principio.

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Me desperté sin ganas, no quería ir a casa de mi prima, Jane porque sabia a lo que me enfrentaría, me duche y me vestí. Baje con la mejor sonrisa que pude fingir, mi padre me dijo:

-Buenos días- yo no conteste solo me limite a desayunar. Al terminar me fui junto a mi hermana, mirando la nada mientras esperaba a que llegaran los típicos gritos por parte de mi madre diciendo que no hago nada y que no sirvo para nada, ya me acostumbraba al oírlos aunque cuando los escuchaba sentía cierto dolor al saber que esas voces procedían de mi madre, mi propia madre, de la cual nunca recibí aprecio solo recibía criticas.

Mientras me hablaba yo me iba lentamente hacia mi habitación y encendía la música, hasta dejar de oírla. Este verano no aguantaría todos los días encerrada en casa con mi madre necesitaba irme a donde fuera.

Al rato nos fuimos hacia la casa en la que vivía mi prima, salude amablemente a mis tíos y me fui junto con mi primo a jugar a cualquier cosa.

Vino mi prima corriendo y me abrazo, yo me quede inmóvil hasta que paro, la salude con una falsa sonrisa e hice como si estuviera entusiasmada con lo que pasaría en la noche. Me miro extrañada pero enseguida me dijo:

-corre ven, acompáñame a arreglarme- me agarro fuertemente de la muñeca y me llevo corriendo a su habitación. Me senté y la observe, me preguntaba sobre mi opinión, yo no sabia mucho de moda, solo decía que le quedaba bien.

Estábamos cenando toda la familia, no hacían mas que decirme que tal estaba yo asentía a la vez que mostraba mi sonrisa. Termine, recogí mi plato y me senté a ver la tele procurando pasar desapercibida, pero no lo conseguí por que al momento me dijo mi prima:

-Corre, faltas tu por vestirte.

Aun me acuerdo de este mismo día hace dos años, las mismas fiestas pero había una Íngrid más alegre que la de ahora.

*Flashback*

Todo empezó bien yo estaba con las amigas de mi prima, ellas fumaban y bebían, me ofrecieron y aunque nunca lo había probado no quería que pensaran que era una aburrida por lo que les dije: claro, esta noche hay que disfrutarla  Debería de haber pensado mas antes de hacerlo, como era de suponer empece a beber y se me fue de las manos, me metí en alguna que otra pelea hasta que mi prima se canso de mi y me dijo:

-Ingrid, te vas a ir a casa con mi madre ahora y espero que nadie se entere de que te deje beber- dijo un tanto seria.

-Claro no te preocupes, pero no hace falta que te pongas así que no soy una cría- dije un poco molesta.

Me acerque a mi tía y me hizo una seña para que andaramos hacia casa.

-Bueno, ¿que tal? ¿Porque me dijo Jane que te llevara a casa? ¿No ocurrió nada, no?- pregunto mi tía preocupada. Tanta pregunta me mareaba.

-No paso nada solo que- pensé algo que decir -me maree un poco de la música alta y eso- creeo que sonó convincente. Hizo una mueca un tanto extraña y preocupada.

Al llegar a su casa me tire en la cama pero me entraron ganas de vomitar y fui corriendo al baño y ahí me quede toda la noche, por supuesto que mi tía se entero de todo pero no dijo nada.

*Fin del Flashback*

Desde ese día no quise saber nada de mi prima ni de aquel pueblo, en el que tuve tantos problemas.

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