8-¿Perdimos?

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El rubio entró con brusquedad en la pequeña habitación totalmente blanca.

Se sentó al borde de la cómoda cama,en la cual una pequeña rubia se encontraba acurrucada.

~¿Qué sucedio Len?~pregunto ésta posicionandose detras del rubio,mientras jugaba con su cabello.

-Siguen dandome esas pildoras-dijo tirando el frasco y su contenido por la ventana entre abierta,de su habitación.

~¿Las qué me dañan?~pregunto sentandose en la cama con algo de preocupación.

-No pienses en eso,¿quieres que te siga contando la historia?-pregunto recargandose en la pared.

~Sí,quiero saber la historia de Len-kun~dijo recargandose en el rubio.

*~*

Era el turno de Big All de sacar el balón,así que todos nos pusimos a la defensiva.

Teniamos prácticadas varias estrategias de juego.

Pero no sabiamos las de ellos.

1,2,3 y Mikuo la pateo hacia el castaño,quien comenzó a correr hacia nuestra porteria.

Kaito se puso en el camino de Big All para tratar de quitarle el balón,pero éste lo paso a Luki quien estaba cerca de Gumo,que por ende,trató de quitarselo.

En ese momento,ví que Big All le hizo una seña a el peli-rosa,a lo que éste asintio.

No entendía a lo que se referia,hasta que ví como Luki se ponía en posición de ataque.

-¡Gumo dale el camino!-grite tratando que el peli-verde me escuchara.

-!Gumo!,¡Maldita sea!¡Quitate del medio!-grite nuevamente moviendo mis manos para que me observase.

Luki era una persona muy fuerte,si se trataba de luchas y Gumo ni tendría las fuerzas para detener su ataque.

-¡Gumo!-grite sintiendo un nudo en la garganta y comenzando a correr en su dirección.

Estaba por llegar cuando,Luki derribó al peli-verde,a lo que él solto un quejido de dolor.

Ese sonido.

Ese maldito sonido.

Se quedó en mi memoria.

Sus lagrimas.

Sus quejidos.

Su fractura.

El entrenador silbo,corriendo hacia Gumo quien estaba en el suelo.

-Parece una fractura,tendremos que llevarte al hospital-dijo tomando la pierna derecha de mi amigo.

-Pero ,el partido-dijo tratando de pararse,pero yo se lo impedí.

-¿Tenemos otro jugador?-pregunte alo que el mayor me respondio que no.

Estabamos perdidos.

-Disculpe,yo puedo jugar-dijo Lenka acercandose al entrenador.

Un Cuento AbsurdoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora