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P.O.V Suga

Golpe la ventanilla del auto suavemente y el Ramón Barrosluco la baja. Estaba con unos lentes cuadrados negros.

-Hola Agustín Díaz. -Dice serio.

No pude evitar reírme mentalmente. Este weon se cree detective ¿o que chucha?

-¿Qué haces por estos lares? -Le pregunté dándole una sonrisa.

Jin se baja desesperado del copiloto.

-¡AGUSTIN!

Se lanza a abrazarme.

-Jin... -le acaricio la cabeza.

-Perdoname... ¡PERDÓNAME! -Dice sozollando.

-Te perdono Jin, tranquilo.

Exageradamente tierno.

Ramón baja del auto.

-Lo siento por su actitud, anoche se sentía muy culpable y quería sólo venir a verte para pedirte disculpas. -Se rasca la nuca.

-Esta bien... -Digo restandole importancia. -De todas formas no estoy enojado contigo Jin.

Se separa de mi y queda al lado de Ram, secandose sus lágrimas y sorbando sus mocos.

-¿De verdad?

Asiento.

-¿Pasamos a tu casa? Queremos hablar contigo. -Dijo Ramón.

-Claro... mi mamá no se si está, igual llegué más temprano de lo que me pidió.

-Bueno no hay problema, si quieres hablamos en otro lado...

-Na' pasemos a mi casa igual.

Lucas todavía estaba en el auto, me miraba confundido, le hago una señal para que se baje.

-Cabros el es mi primo Lucas Jeremías Díaz López.

-Hola, yo soy Lucas Jeremías Díaz López, un gusto. -Dice estrechando su mano con los Namjin sonriente.

-Hola, Ramón Joon. -Estrecha su mano.

-Y-Yo Jin Larrain, el gusto es mío. -Estrecha su mano.

Oh... ya volvió el Jin cuico.

-¿Larrain? ¿Acaso también conoces a los Luksic? -Dice Lucas en tono burlón.

-Sus padres y los Luksic son amigos. -Dice Ramón con un tono de superioridad. -Nuestras familias a veces se juntan los domingos a almorzar.

Lucas cambia totalmente su rostro, casi se desmaya. Yo quería puro reírme.

Jin por su parte estaba ruborizado y sus ojos hinchados.

-Te cagaron. -Le susurre a Lucas. -Pasemos a mi casa.

Saqué las llaves para abrir la puerta.

-¡MAMÁ LLEGUÉ!

Silencio.

-Parece que la tía fue a carretear... -Dice Lucas.

Reviso las habitaciones y no había ninguna señal de vida. Vi si dejó alguna nota... nada.

-Mejor la llamo...

Tomo el teléfono de la casa y marco su número.

-Sientense no más cabros, en un rato les ofrezco algo. -Dije con el teléfono en la oreja.

-No hay problema bro. -Dice Ramón.

Esperé a que los tonos sonaran, hasta que al quinto me contesta.

Mi amor de 4to medio -  Suga & Tú (Chilensis)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora