capitulo 3

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Nuevamente humedeció el pañuelo en la pequeña vasija antes de pasarlo por el cuello de aquella hermosa pelirroja, limpio con suaves toques la tierra que había quedado pegada en su tersa piel, estaba un poco aliviado que al menos su rostro estuviera limpio.







Aquel joven vampiro había quedado totalmente sorprendido en cuanto vio como las heridas que llevaba encima la joven habían desaparecido como arte de magia, El joven pelirrojo que la acompañaba había resultado con mayores heridas y lesiones que al igual que ella habían desaparecido. Fue bajando con cuidado tratando de quitar toda la tierra que tenía en el pecho, pero, antes de que pudiera terminar una mano tomo su brazo con rapidez tomándolo por sorpresa.







La joven pelirroja frente a él lo miraba con una ceja arqueada casi amenazante sin soltar su brazo aun, carraspeo suavemente sintiéndose un poco avergonzado bajo esa potente mirada azulada.







-Es bueno que haya despertado – fue lo primero que salió de sus labios, golpeándose mentalmente ante su respuesta







-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? – su voz sonaba un tanto rasposa aunque aún seguía siendo suave para aquel vampiro







-no más de cuatro horas – murmuro, la joven asintió tomando asiento en la cama en la que se encontraba, su cuerpo estaba un tanto entumecido pero nada en lo que se pudiera preocupar – lo mejor sería que se mantuviera recostada por unos cuantos minutos más – la pelirroja negó mientras buscaba a su compañero a los alrededores – el joven que la acompañaba está descansando en la habitación continua – ella asintió agradeciéndole con la mirada, el rubio tomo asiento en la silla que estaba al lado de la cama mirándola con atención.







Nunca había visto a una joven tan hermosa como aquella que estaba frente a él, su belleza era casi sobrenatural.








-Danielle, me llamo Danielle Stone – se presentó interrumpiendo sus pensamientos, y el silencio cómodo en el que se encontraban







-Carlisle Cullen – se presentó de igual manera, por un momento quiso estrechar su mano pero el temor a que notara la temperatura de su piel se lo impidieron







La mirada azulada de Danielle se trasladó a las dos grandes estanterías de libros que estaban frente a la gran cama, la curiosidad la embargo y por un momento quiso levantarse y correr a leer los títulos de cada libro y quizás leer uno si Carlisle se lo permitía.







-Veo que eres un aficionado a la lectura – comento señalando las estanterías con la mirada, Carlisle siguió su mirada encontrándose todos los libros que había recolectado a lo largo de su vida







-Amo la literatura y escribo en mis ratos libres, se podría decir que es una de mis grandes pasiones – Danielle sonrió satisfecha con la respuesta que había recibido, Carlisle no pudo evitar suspirar en cuanto vio aquella sonrisa -¿y a usted? ¿Le gusta?







-Se podría decir que es una de mis más grandes pasiones – comento divertida, Carlisle dejo salir una pequeña sonrisa antes de voltear su mirada hacia la puerta







Danielle había escuchado el sonido pero, frunció el ceño al ver que Carlisle también lo había escuchado, los humanos no tenían tan buena audición.







Escucho el quejido de su compañero en la habitación continua, lo más seguro es que estuviera tomando conciencia, flashback vinieron a su mente recordó el instante en que su amigo había sido lanzado por los aires por aquel vampiro. Gruño por lo bajo cuando recordó que no habían incinerado el cuerpo, lo más seguro es que para ese momento el vampiro ya anduviera nuevamente por las calles.







Mi pelirroja - Carlisle CullenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora