Capítulo 37

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Michael ya no estaba soñando ni imaginando una escena perfecta y amorosa entre él y Alex. Michael simplemente se sentía cómodo y feliz al lado de su niño, además de que el malestar en él, sea lo que fuera, pareció ir desapareciendo por la cercanía entre ellos. Pudo dormir tranquilo a su lado, son interrupciones. Ambos pudieron, de hecho, y ambos descansaron.

Alejandro, a pesar de lo que se había dicho a él mismo, terminó cómodo y profundamente dormido con él. En algún punto, debieron moverse y acomodarse mejor, dormidos. Encajando perfecto sus cuerpos, sin empujar a nada sexual, simplemente encajando físicamente como si hubieran sido hechos para eso: estar juntos. Como si ese fuera su lugar en el mundo, al lado del otro.

Pasaron de simplemente Owl descansar la cabeza en su regazo a estar ambos recostados, sus cuerpos enredados entre sí.

Despertaron algunas horas después. Ya con el atardecer yéndose y la noche demasiado cerca. Y ellos demasiado cómodos y descansados, sin ganas de moverse. El primero en volver a la realidad fue Owl. Despertó un poco desorientado, en un primer momento no recordando qué había pasado. Había estado en la escuela, en Bellas Artes, en sus clases, resistiendo tanto como pudo hasta que Cris había llegado, ¿y entonces, después, qué había pasado?

Se removió entonces, sintiendo el cuerpo junto al suyo, recordando en una mezcla de realidad y sueños: Alex había ido a Bellas Artes por él, se habían ido juntos, ellos en el auto, ellos... ¿abrazados?, ellos en una cama juntos, hablando de las almas, Alejandro había atrapado su alma por fin, y el amor. El amor que incluso despierto Michael todavía podía sentir, aquellas dos palabras, las dos frases, el "Mi amor" y el "Te amo" estaban clavados profundamente en su pecho ahora.

¿Era real?

Dios. Michael se movió hasta quedar sentado, alejándose no demasiado de Alex, su cabeza todavía punzaba un poco, pero definitivamente se sentía mucho mejor. No entendía estos cambios tan repentinos, sueños extraños, malestares, y después Alejandro con su sola presencia parecía arreglarlo todo. Era como si fuera el veneno y el antídoto en uno mismo. Un absurdo total.

Michael se le quedó mirando un largo rato, al hombre en su sofá, a su niño dormido todavía profundamente. Su expresión tan en paz, las comisuras de sus labios alzadas ligeramente, él parecía estar teniendo un buen sueño, sus largas pestañas oscuras acariciando su piel al seguir sus ojos cerrados. Owl dejó a sus ojos recorrer lo que él quería sentir con sus manos. Después de haberlo besado y abrazado en sueños, y de saber cómo era hacerlo de verdad, cómo se sentía en la realidad, él quería hacerlo de nuevo, quería atraerlo hacia él y abrazarlo, estrecharlo en sus brazos, envolverlo, besarlo suavemente una y otra vez hasta lograr despertarlo...

Michael apartó la mirada con un suave gruñido molesto. —Me estoy volviendo loco -se dijo a sí mismo, reprendiéndose, frotándose el rostro y los ojos con sus manos, frustrado.

Se quedó así un momento, con el rostro entre las manos. ¿Qué estaba pasando? El cariño y el amor que siempre le inspiró Alejandro estaban evolucionando demasiado rápido para ser algo normal. Esto no podía ser normal. No podía Y, además, estaban también los últimos sueños de ambos. ¿Qué pasaba con los sueños de él y Alex juntos? ¿Sería como lo sucedido con el matrimonio de los Madison, un aviso otorgado por su don?

Su poder especial de brujo era la clarividencia. No podía olvidarlo, aunque solía hacerlo cuando desparecía largo tiempo. A veces había imágenes, claras o no tanto, cortas o largas secuencias de ellas, que le mostraban partes del futuro, de su futuro o del de personas relacionadas a él o que lo estarían de algún modo después. Alex era parte de su pasado los últimos quince años, aunque él no lo supiera, y su presente se estaba uniendo cada vez más, ¿sería esto parte de su futuro de verdad? ¿podría ser eso? ¿de eso se trataba?

Atrapa mi alma (Gay)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora