#Parte I

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La torre Eiffel se alzaba por encima de todo, sus piernas de hierro se extendían hasta rozar las nubes perladas en la cima del cielo. Miré por última vez aquel paisaje artificial.

Los autos se oían cercanos, los primeros copos se desvanecían antes de tocar el suelo, todo el ambiente se inundaba del olor dulce de la navidad, el humo se desprendía de los techos de las casas perdiéndose en la inestabilidad del cielo plomizo.

Hundí las manos en mis bolsillos y suspiré mientras veía el vapor ondeando de mi boca, me sacudí el cabello repleto de los cristales blancos que caían del cielo.

Sentí el contacto del alguien a mi costado, sonreí  a escondidas mientras me giraba para encontrarme con la vista sonriente de mi esposa, sus ojos color café me miraban con la misma intensidad de siempre.

-Hace rato que estás parado allí- dijo mientras entrelazaba su brazo con el mío, miró hacia arriba mientras los copos le rosaban las mejillas, era casi como una niña, sacudí la cabeza tratando de borrarme de la mente aquella dulce mirada, era imposible no poder compararla.

Miré hacia abajo olvidándome del tiempo, olvidándome de que quien tenía al lado era la persona que más amaba en este planeta, olvidando la nevada que anunciaban para dentro de unos minutos, olvidé todo por unos pequeños instantes de oro.

‘’Volví en el tiempo, remontándome en el tiempo donde las brisas tibias se entrelazaban en mis dedos, en el tiempo donde las luces se enfocaban en mi corazón joven y enamorado., enamorado de alguien que ya no estaba a mi lado.

Debo admitir que me enamoró con cada parpadeo de sus ojos morenos, la piel canela de su cuerpo se escondía bajo un vestido de fiesta, pasó desapercibida bajo la mirada de todos, menos la mía, que captó su encanto en solo dos segundos.

Era perfecta en todos sus aspectos, yo podía ver su belleza más allá de la débil capa de piel que cubría su alma, era imposible no perderme en cada respiro que su boca exhalaba.

Todo comenzó demasiado rápido supongo, no le di tiempo para que su amor se fortaleciera de la misma forma que el mío, la comprendí cuando ella lo necesitaba, la protegí, entregué cada partícula de mi sangre a su corazón… creo que fue lo peor que pude haber hecho, pero algo en mi interior me dice que no me arrepienta de lo que hice…

Se fue cuando el invierno asomaba por la ventana, la idea era difícil de aceptar si solo la palabra ‘Adiós’ colgaba de su lengua, no me era suficiente, después de todo solo son palabras que se desvanecen con el tiempo… desearía que no hubiera funcionado así, que ella volviera corriendo a mis brazos, la haría caminar al futuro sin mirar todos los errores que cometimos, le diría todos los días que las palabras que tanto me lastimaron, solo fueron eso… palabras…’’ 

El tiempo marcó que debía volver a la realidad, la mirada de mi esposa todavía se perdía en el cielo.

-Por qué no vas a casa??... el tiempo empeora- le di un beso en la mejilla y le di un leve empujoncito.

La vi alejarse con su paso decidido, es hermosa lo sé… pero es difícil no compararla con la persona que una vez conmocionó mi corazón. Cuando ya se ha probado la perfección es difícil olvidarla. Amo a mi esposa más que a nadie en este mundo, pero cada vez que sus brazos me rodean no puedo evitar sentir que su tacto es extranjero, como si no lo conociera…

Cada vez que estoy con ella pienso en lo que debería haber pasado, pienso en lo que debería haber hecho…

Caminé en silencio sin despegar la vista del suelo blanquecino, las calles húmedas se perdían en la neblina matutina. Sin querer choqué con alguien.

-Perdón- mascullé.

-No importa… por lo general soy despistada- rió una voz femenina, levanté la vista incapaz de creerle a mi oídos, debía creerlo con mis ojos…

Ella no dejó de sonreír, noté un cambio tenue en su expresión lo que me hizo dudar.

-Lenna?- su nombre aún sonaba dulce en mi boca- Lenna?- volví a preguntar mientras su expresión se volvía brusca.

Thinkin' of You♥ [One Shot]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora