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No quería que te alejarás, pero mis acciones y palabras decían lo contrario.  

Te pedí que te fueras, pero en el fondo quería tenerte cerca.
Quizás soy una persona egoísta, es cierto. No quería que fueras de nadie más.
Pero, a pesar de que trataba como una niña pequeña que siempre pedía protección... ni siquiera podía protegerte del mayor mounstro.
Ni siquiera podía protegerte de mi. 

Por eso mi portuguesa, era necesario dejarte ir. Ya que si ni siquiera puedo protegerte ¿Como puedo cuidar de alguien tan hermosa y delicada como tú?
Alguien que sin pensar dos veces, ya había conquistado mi pequeño corazón.

Volví a verte, eran como si los años no hubieran pasado en ti. Te mirabas  radiante con aquel vestido primaveral, el mismo con el que te conocí.
Tomando encuentra todas y cada una de tus virtudes dignas de una portuguesa, quede embelesado por ti vez más.

— Hola. — Me atreví a saludarte. 

Me miraste brindándole una cálida y bella sonrisa como la ultima vez que te ví. —Hola. —Me respondiste.

Los minutos avanzaban con lentitud, el cual era perfecto para mi admirando tus exuberantes ojos e alejaste para irte, trate de seguirte. 

Te vi feliz con otro, simplemente me aleje. 
Te fuiste, te deje libre.

"Frases de una chica común"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora