Epílogo.

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-Su hermana se llevó su cuerpo directamente, señor. No pudimos hacer nada para detenerla... - murmura con temor un hombre. Su jefe lo ve con odio palpable, necesitaba su cuerpo para probar una de sus pociones.

-¡¿Sabes lo jodidamente difícil que va a ser conseguir otro cuerpo con esas características?! ¡Potter había apelado para que ya no se usaran dementores! Tuvimos suerte, pues el actual ministro de magia está bajo mi control pero es un error que no estoy dispuesto a volver a cometer. Tu tiempo trabajando conmigo se ha acabado, Scot... - el joven lo ve con temor. Su cuerpo está maltratado por los recientes maleficios que le ha propiciado su jefe. El sabía que era un error aliarse con un sujeto así, sin embargo, su ambición por el poder le había cegado. - Scott, lo siento tanto... ¡Avada Kedavra!

Su cuerpo cae en un ruido sordo.

Dean lo mira con una sonrisa demente.

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Habían pasado varios días desde que todo aquello había ocurrido. Dean caminaba por el oscuro sótano que utilizaba para sus experimentos, llevando detrás de él el cuerpo de Astoria, el cual había conseguido conservar mediante diferentes pociones. Había estudiado demasiado para llegar hasta ese momento y no estaba dispuesto a permitir que todo terminara simplemente porque una de sus víctimas había sido asesinada. Había perdido demasiado, había hecho demasiado y, sobre todo, había llegado demasiado lejos como para permitir que Harry Potter volviera a arruinar sus planes.

-¡Potter! - gritó mientras colocaba el cuerpo de Astoria sobre una mesa de piedra. - Todo esto es por tu culpa.

Sus manos temblaban de emoción mientras observaba todos los frascos que había preparado durante semanas. No quería simplemente matar a Harry, eso sería demasiado fácil. Quería demostrarle que podía quitarle todo lo que amaba. Ginny había sido su primer gran experimento y Astoria sería el siguiente. Si lograba perfeccionar aquella poción podría conseguir algo que ningún mago había logrado antes. Podría regresar a alguien de la muerte, podría manipular la magia misma y, finalmente, nadie volvería a estar por encima de él.

-Entonces ya nadie podrá detenerme.

Comenzó a colocar pequeños frascos alrededor del cuerpo de la chica. Sangre, lágrimas, veneno de acromántula y un pequeño recipiente con los restos de la poción que había utilizado con Ginny. Todo tenía que ser perfecto. Dean había pasado demasiado tiempo estudiando las propiedades de la magia y sabía que estaba cerca de conseguirlo. Sin embargo, había algo que no había tomado en cuenta.

Una pequeña esfera de luz apareció sobre el pecho de Astoria.

Dean frunció el ceño.

-¿Qué demonios...?

La esfera comenzó a crecer lentamente, iluminando el oscuro sótano. Dean retrocedió un par de pasos mientras intentaba descubrir de dónde provenía aquella magia. No era una magia común y definitivamente no era algo que él hubiera provocado.

Entonces escuchó una voz.

Draco...

Dean retrocedió.

-¿Quién está ahí?

Draco...

La voz se volvió más fuerte.

Dean intentó utilizar un hechizo para destruir aquella luz, pero el hechizo rebotó contra él y terminó golpeándolo directamente en el pecho.

-¡NO!

La esfera explotó.

Dean salió disparado contra una de las paredes mientras el sótano comenzaba a temblar. Los frascos cayeron al suelo y las diferentes pociones comenzaron a mezclarse entre sí. El hombre se levantó con dificultad y corrió hacia la mesa intentando salvar sus experimentos.

Inesperado [Drarry]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora