Querido Crush

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Querido crush,

No sé cuando me enamoré de ti. Ni cómo fue. Solo pasó.

Al principio no lo quise aceptar, me decía mi misma que solo me sentía atraída por tu físico y poco más. Después me di cuenta de cuantas mentiras me había dicho.

Me gustabas mucho. Me encantaba ver tu cara de recién levantado a primera hora en clase. Amaba la forma en la que tus ojos se cerraban al sonreír. Poco a poco descubrí que cuando estabas nervioso movías la pierna derecha, cuando estabas triste tu mirada cambiaba , cuando estabas enfadado agarrabas las mangas de tu camiseta y cuando estabas feliz, como más me gustaba verte, tenías una sonrisa de oreja a oreja.

En la oscuridad de mi habitación pensaba mil y una formas de decirte todo lo que sentía, pero nunca encontraba la manera perfecta de hacerlo.

Un día levantaste la mano, sonreíste y creía que era a mí. Así que te saludé, me ilusioné. Al momento descubrí que no era para mí, sino para ella.

Se acercó a ti y tú la abrazaste. La cogiste y le diste en un gran beso delante mía. Tú no sabías lo que eso significaba para mí.

Así que me di la vuelta y no solté ni una lágrima. Me senté al final del aula y estuve todo lo que quedaba de clase sin decir ni una palabra. Mis amigas me miraban raro. Era la loca de la astronomía y era bastante raro que no opinase sobre ese tema. Con la mirada les decía que estaba bien, ellas no sabían que me gustabas. Simplemente pensaron que estaba enferma o algo. Después de ese día decidí que me olvidaría de ti.

A la mañana siguiente me levanté y llegué a clase puntual, por primera vez en mi vida, me puse en primera fila y no volví la mirada para atrás ni un segundo. Tocó el timbre y salí del aula antes que ninguno. Y así fueron todas las demás horas. Durante unos días funcionó, solo escuchaba tu voz de vez en cuando y poco más.

Pero todo se fastidió. Tuviste que pedirme ese maldito favor y como tonta acepté.

Te ayudé a decirle a mi mejor amiga que te gustaba. Ella con toda la ilusión del mundo te dijo que lo podíais intentar. ¿Por qué no? Dijo. Y en mi mente me dije que porque me él me gustaba.

A partir de ese día tuve que verte todos los días. Empezaste a venirte con nosotras en los recreos y todas decían que eras un chico maravilloso y que se alegraban por vuestra relación. Yo simplemente me dediqué a no opinar. Hacía como si no estuvieras.

Acabé aceptando que tú y yo nunca seríamos nada. Nunca tendría nada con el ex de una amiga, es una regla que hay entre amigas.

Te olvidé y ahora puedo decir que ya no siento nada por ti.

Con cariño,

La chica de los astros.  



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