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Era una tarde clara en donde el sol estaba en su punto más alto y permitía que algunos blancos lienzos de cierto hospital se secaran tras un exhaustivo lavado en manos de cierto enfermero que debía actuar también como personal de mantenimiento.
—Entonces, Hideo-kun ¿Ya le has hablado a Megumi-chan acerca de su madre?— preguntó un doctor hacia su asistente.
—No...No encuentro las palabras para decirle de una forma...no tan brusca— comentó evadiendo el tema el rubio mientras colocaba varias pinzas entre las sábanas.
—Eso dijo antier, y lo mismo la semana pasada
—Ya lo se mamá— dijo burlón y un poco sarcástico —Pero tampoco es algo fácil de hacer
—Pero si no lo hace a tiempo, podría ser tarde— el medico de cabello negro detuvo los movimientos del enfermero sujetando sus manos —Hideo-kun, veló de esta manera. Esa pequeña damita ha estado esperando a que su padre regrese de trabajar y después de pasar la tarde, escuchar lo que más ha anhelado en su vida y lo que le hace perder la calma. Dime entonces ¿Es justo parsa ella?
—No, por supuesto que no— dijo apenado —Hablaré con ella hoy mismo
—¡Así me gusta! Eres un buen hombre, Hideo-kun— felicito el hombre dando un palmada con dos de sus cuatro brazos —Volvamos adentro, es hora del almuerzo
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Tenshi - Nueve y treinta y cinco años
—¡Megu-Megu, ya es más de medio día!— aclaró la tía Shaiwase desde la puerta de la casa.
—¡Ya voy!— contestó desde el pequeño huerto del jardín con sus botas de goma amarilla —Obaasan, tengo que irme— comentó con un pequeño rubor antes de sacudir sus manos.—Esta bien cariño, no tienes que dar explicaciones cada vez que vas a ver a tu amigo. Pero eso si, ve con cuidado— respondió tierna la anciana, mientras sujetaba la cesta llena de zanahorias y papas, las cuales serían sujetadas por su nieta.
—Te veré en la noche, Obaasan—despidió gentil la morena mientras dejaba un delicado beso en la mejilla arrugada de su abuela.
Y no tardo demasiado para dejar la canasta llena en la cocina, dirigirse al baño para sacudir su cara y colocarse una falda larga lila en lugar del hoverol de mezclilla que utilizaba para sus deberes.
Era una enorme emoción que se marcaba en el pequeño pecho de Hiriko Megumi cada día cuando marcaban las doce de la tarde. Emoción que no dejaba de estar presente cada ves que se dirigía al puente este del pueblo para encontrarse con su ahora conocido y casi amigo, Fukushima kenta. Pero lejos de ser emoción de la buena, Megumi sentía inquietud por lo que ella era en verdad.
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—¿Y si le pareció exagerada mi reacción de ayer por ver una araña en su hombro?- meditaba melancólica la rubia, pues el día anterior, había azotado su mano para matar al bicho en el hombro de su acompañante —No, el dijo que no le había importado...¡Tal ves ya había llegado, pero en vista de que yo no llegaba, decidió marcharse!— la chica agitó sus alas creyendo su hipótesis pero después volvió a bajarlas al darse cuenta de que no tenía razón —¿A quien engaño? Muchas de las veces en que nos citamos, terminamos por cruzarnos en el camino— después de soltar un suspiro, la pequeña ángel miro su reflejo en el río debajo de sus pies —O quizá ya sabe lo de mi madre...
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Tenshi [Boku no hero academia Fanfic]
Fanfiction"¿Por qué a los demás les desagrada tanto mi apariencia? Dime papá, ¿se trata por el simple e inigualable hecho que hace a mi madre, una persona mala?" Hiriko Megumi es una chica ordinaria como los muchos otros con poderes de Japón, pero que guarda...