e p i l o g u e ;fuera del papel

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Jungkook se encontraba mirando a, según él, la más preciosa obra de arte a la que tenía suerte de ver todos los días a la semana; Min Yoongi.
Porque sin duda alguna, si Jeon Jungkook tenía que dar una definición propia de la palabra "perfección", su definición tenía apellido, nombre, y usaba enormes pullovers de colores pasteles.

Lo observaba detenidamente, como muchas veces hizo.
Cada facción del mayor le fascinaba y cada una de las que descubría a medida que pasaba el tiempo, era una zona nueva por querer mimar, tocar y besar. Cada acción, cualidad y defecto nuevo que descubría de Yoongi lograba enamorarlo cada vez un poquito –mucho– más. Cada cosa que descubría de Yoongi era una más agregada a su lista de cosas favoritas en todo el mundo.

Obviamente Min Yoongi era la primera.
Luego seguía Iron Man.

—¿Puedes dejar de mirarme y prestar atención a lo que te estoy explicando?— Habló el mayor sacándolo de su trance, con un tono de enfado que logró preocuparlo.

—Lo siento.—Respondió, bajando su mirada a los libros que se encontraban frente a él, en el suelo de la habitación de Yoongi. Ambos estaban sentados en posición de loto, uno enfrente del otro con sus cosas entre medio.

—Bien, sigamos, supongo que ya entendiste como se resuelve estos puntos de aquí.– Yoongi apuntó un lugar en aquella hoja de papel llena de ejercicios de matemática. Pero Jungkook no alejaba su vista de él–. Ya te lo he explicado bastantes veces, ¿lo entendiste Jungkook?– El rubio volvió a posar su mirada sobre el contrario, percatándose que éste seguía sin prestarle atención a nada que no sea su cara.

Yoongi se sonrojó.

—Jungkook.– Lo llamó.

—¿No vas a decirme que te ocurre?– Preguntó el menor, su voz se escuchó dolida y algo dentro de Yoongi dolió también.

—Ya te dije que no me ocurre nada.—

Jungkook frunció el seño, harto de la situación, suspiró agarrando todas las hojas y útiles que estorbaban entre ellos y echándolos para un lado, se acercó al contrario tanto que sus rodillas chocaban.
Yoongi se tensó, su vista nuevamente estaba en un punto invisible del suelo, tratando de regular su respiración que comenzaba a acelerarse por los nervios.

—Yoongi.– Lo llamó, relajando su tono, logrando que éste salga más tranquilo y preocupado.

El mayor seguía sin echarle un ojo y sin decir una palabra.

—Mírame.– No iba a hacerlo–. Por favor, cariño.—

Entonces Min se dio cuenta que era demasiado vulnerable ante Jeon.

Sus ojos se encontraron y en cada par se podían apreciar distintas emociones.
En unos hermosos ojos cafés avellanados se sentía la preocupación, confusión, enfado, decepción.
En los otros ojos cafés oscuro se sentía el miedo, nervios, desconfianza, tristeza.

—Jungkook.– Habló, casi en un suspiro lastimero que solo ellos podían escuchar. Se lamió los labios con nerviosismo y tragó saliva duramente sintiendo como sus ojos se aguaban–. Tengo miedo.—

Y como si de una presa* a punto de explotar por culpa del agua que lucha deseando correr libremente, los ojos del mayor comenzaron a soltar sus tibias gotas de agua salada, las cuales rápidamente fueron desaparecidas por las manos del mismo mientras sentía como los mismos brazos que una vez lo abrazaron y lo hicieron sentir tan en su hogar que quiso quedarse ahí para siempre, lo hacían de nuevo.

Porque Jungkook lo hacía sentir en casa.

—Me dijiste que tú estás... enamora-do de mi y yo... temí... yo tengo miedo de todo, de... hay muchas personas, muchas chic-cas ahí afuera que... son más hermosas y son... tienen... yo no- No pudo seguir hablando ya que sus belfos se encontraban pegados a los labios que, desde el primer rose con éstos, definió como sus favoritos.

papelitos  ||yoonkookHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora