Los niños que temen no mienten

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  Un día como cualquier otro dejaron de aparecer. Ese día jugué como nunca,  hasta el cansancio y con todos mis amigos.

   Cuando me acosté a dormir pensé que al fin dejarían de atormentarme. Comencé a pensar que yo podría contra mis miedos si creia en mi.

   Tengo casi nueve años, estoy lo suficientemente grande para enfrentar mis miedos  y, como hermano mayor,  me enfrentare a los de mi hermanita hasta que ella pueda sola.

   Soy fuerte, rápido e inteligente. Ya casi no tengo miedo.

   Me siento preparado: si vuelven a aparecer se las verán conmigo.

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