La vida de Jack y Pambi era muy riesgosa así que se habían alejado de todos pero las pequeñas excepciones como tener un amigo no estaban del todo prohibidas
Richard
El único amigo que Jack y Pambi tenían era Richard un sujeto al que Jack había conocido casi de la misma manera que a los hombres de ese día. Richard era un vendedor de autos robados muy conocido en el bajo mundo pero para Jack y Pambi era un amigo al que le habían salvado la vida.
- ¿Tienes algo bueno para mí?- pregunto Richard acto seguido Jack después de que llegarán los sujetos de Richar con los autos saco su teléfono y después de pocos segundos la enorme pared al final de el callejón se abrió y pasaron, era una base secreta después de la puerta que se abre conducía por la nave hasta el final donde antes de chocar con la otra pared el piso se abría hacia un túnel subterráneo dónde después de varios minutos conduciendo finalmente llegabas a una rotonda en la que había una fuente sin agua, había una puerta y lo que parecía ser una cochera.
- abrela por favor cariño- pambi saco su teléfono y después de unos segundos la puerta se abrió, estaba oscuro pero dentro Jack encendió las lámparas que dejaban ver una enorme variedad de autos, de todo tipo de colores, tamaños, marcas y modelos.
- Ya abrió la dulceria niños - dijo Jack dejando pasar a Richard y a sus muchachos a que escogieran los vehículos que quisieran después de un par de minutos Richard volvió con Jack que fijamente miraba al suelo pensando vaciamente en lo que pasaba
- llevaré seis y talvez después vea con más detalle, ¿ Quedamos en dos millones?
- Claro viejo - dijo Jack mostrándole a Richard que tenía ganas en la barba
- No todos tenemos longevidad eterna amigo - decía mientras se iba y llama a sus chicos para que se llevarán los autos, al salir saludo a Pambi que esperaba a un lado de la fuente.
- Hey pequeña delincuente te veo algo triste,¿ Está todo bien?
- Si, es solo que- dijo Pambi antes de soltar una lágrima- Jack se volvió algo radical
- Es un genio claro que a veces le entraran ganas de dudar de todo y pensar mucho, no te preocupes mucho por el-dijo mientras limpiaban la lágrima que casi llegaba a su barbilla.
- Estás muy cerca viejo - dijo Jack que salía de la cochera aunque lo decía a forma de chiste, nadie en el mundo se metería con Pambi a menos que quisiera cinco dagas en su espalda al final del día. Richar procedió a retirarse entre carcajadas para después dejar el silencio que habitualmente había en la base ya que Pambi y Jack eran los únicos que vivían ahí.
Mientras una luz en rojo detenía a Jack, Pambi no dudo en preguntarle
- ¿me amas? - algo sorprendido Jack contesto
- claro que sí, si no lo hiciera estás dagas no me responderían y lo sabes
- Vamos Jack solo dime si ya no sientes lo mismo que antes y yo lo entenderé
- ¿A qué viene la pregunta?
-es solo que ya no eres el mismo que cuando empezaste a matar a esas cosas sin cesar- dijo mientras Jack se estacionaba afuera del restaurante elección de Pambi para esta noche.
- Claro que te amo, dejé todo solo para protegerte y jure que te siempre estaría contigo- beso su frente y paso a besar sus labios antes de salir del coche y entrar al restaurante.
Mientras el silencio en la cama de Jack y Pambi era abrumador, el silencio en el resto de la base era solo opacado por lo aterrador que se veía ese lugar de noche. Pambi quería hablar sobre el día de hoy pero Jack aún se veía algo aturdido así que eligió resolver el problema de la única manera en la que se entendía a la perfección desde hacía un par de semanas.
-¿ Tenemos sexo?
La manera tierna en la que la inocente Pambi lo pedía era suficiente para que Jack cambiará su cara y después de unas horas caer dormido junto a la mujer que más amaba en el mundo retorcido en el que ellos eran la única luz en el camino.
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una espada en la oscuridad
Ficción Generalla luz da paso a los seres creados por el acto más vil existente, asesinar a lo que más amas en el mundo. Una persona que luche con el corazón y este dispuesto a perder la vida por quién más ama será el caballero más poderoso de la tierra pero sin e...
