Me presento, me llamo Alejandra, nací en el año 1970. Crecí entre los cerros de Valparaíso y pertenezco a una familia de esfuerzo, donde de pequeña tuve que aprender lo bueno y lo malo. Vendía en las calles y muchas veces tuve que mendigar un trozo de pan para poder comer.
Puedo decir que desde que recuerdo conocí el sufrimiento y la pobreza. La realidad.
Mi infancia fue bastante triste. Tuve un hermano mellizo, el cual murió cuando yo tenía 9 años a causa de una enfermedad a la sangre llamada 'Leusemia'. La verdad es que no sabía que la muerte existía, hasta ese entonces. Con él yo era feliz, nunca me dejó sola en ninguna travesura. Cuando hacíamos algo nos escondíamos abajo de la casa de mi vecina.
La muerte de mi hermano me marcó bastante. Él siempre me protegía de todos, en especial de esos que se hacían llamar hermanos, ya que eran todo lo contrario a eso, siempre hacían algo para que mi mamá me pegara, mientras ellos se reían y gozaban de mi sufrimiento.
En mi casa, siempre estuvo muy presente el alcohol y las drogas, pero nunca me llamaron la atención esas cosas.
Tenía una hermana mayor, que era prostituta, y el resto de mis hermanos mayores eran drogadictos. Sinceramente, tenía miedo a que alguna vez me volvieran a hacer algo.Digo "volvieran", porque meses antes de que falleciera mi hermano, intentaron abusar de mi, entre mi hermano mayor y 2 de sus amigos. Ellos estaban bajo el efecto de las drogas, lo que tampoco justifica el daño psicológico que me causaron. En ese momento fue cuando por primera vez dejé de sentir que tenía un motivo para seguir viviendo. Me encontraba en una depresión.
Cuando tenía 12 años mi madre me contó que yo no era hija del mismo padre que mis hermanos, en realidad eso fue un alivio, él era un alcohólico y drogadicto, pero mi verdadero padre era un médico que desgraciadamente murió a causa de un accidente, motivo por el que nunca lo conocí.
Siempre había tenido la duda de porqué al que le decía "Padre", no me quería, no me aceptaba y mis tíos tampoco, pero a ese edad entendí todo.
Siempre fui estudiosa, tenía las mejores notas, a pesar de eso a nadie de mi familia le importaba.Recuerdo que tenía una vecina, la conocida 'Sra. Teresa', era una anciana de unos 65 años. Ella siempre que podía me invitaba a comer y cuando me veía pasar de vuelta del colegio me preguntaba cómo me había ido en mis estudios y muchas veces me ayudó en mis tareas. Ella era muy buena.
En mi adolescencia conocí a muchas personas buenas, como también malas. Personas que me marcaron y otras que no tanto.
Cuando tenía clases, me levantaba temprano a trabajar y llevaba mi uniforme en una mochila. Cuando se acercaba la hora de entrar al liceo, me iba corriendo a un negocio donde la 'Sra. Marta', me guardaba lo que me había faltado por vender y me dejaba entrar a su casa para cambiarme ropa e irme a estudiar. Cuando salía de clases, iba al negocio, me ponía la otra ropa y seguía vendiendo, llegaba tarde a mi casa y toda la plata que tenía se la pasaba a mi mamá. Así era todos los días.
Tuve muchos traumas, a mis 14 años, mis hermanos me metieron en un hoyo y me encerraron, desde ahí le tengo miedo a la oscuridad y al encierro.
A esa misma edad, mis hermanos me pusieron dos arañas gigantes mientras dormía. Cuando desperté tenía una en la pierna y otra en la cara, el problema no fue solo el trauma, también fue que desperté porque una de las arañas me había picado y terminé en el hospital, donde mi mamá tuvo que rogar para que me atiendan, porque nos ignoraban por ser pobres y realmente demostraron que no teníamos importancia.Siempre había sido humillada por pertenecer a una familia de bajos recursos, así que no me sorprendió que las personas me rechazaran de esa forma.
A pesar de mis necesidades, nunca robé algo y nunca tuve envidia de alguien, siempre pensé que era la vida que me había tocado y que por algún extraño motivo era lo que me había tocado vivir.Cuando cumplí 17 tuve mi primer amor y cometí un gran error, le conté de lo que sentía a mi mamá, la cual me golpeó, dejándome con grandes heridas en la cabeza. Ella se excusó con que no quería que yo fuese igual que mi hermana mayor, pero de todas formas no era un excusa para golpearme.
Tuve un relación con él a escondidas hasta los 19 años, cuando me enteré que me engañaba con mi mejor amiga.
Estuve 2 años con depresión, que a decir verdad no recuerdo mucho. Era lo mismo todos los días, trabajar de día y llorar de noche.
A los 23 años conocí a Carlos, un chico bastante apuesto que vivía en 'Villa Alemana'.
Lo vi por primera vez una tarde cuando yo estaba sentada en una roca mirando al mar. Él llegó y se sentó a mi lado. Me saludó y me sonrió y nos pusimos a hablar. Me enteré que él pertenecía a una de las familias con más dinero de toda la región, lo que hacía imposible cualquier relación de amistad o algo más entre él y yo.Un año más tarde, después de habernos estado conociendo y habernos juntado a hablar muchas veces, se me declaró y me dijo que se había enamorado y que no le importaba el resto, que solo le importaba yo. Y no negaré que yo también me había enamorado. Me pidió que fuera su novia y yo acepté.
Un mes más tarde, me dijo que sus padres me querían conocer. Así fue.
Cuando llegué a su casa me encontré con su madre y su padre, lo cuales me echaron cuando les dije que trabajaba vendiendo cosas.
Carlos me dijo que lo esperara y media hora más tarde salió de su casa con unas maletas con ropa. Había decidido irse de su casa. Le dijo a sus padres que no iba a aguantar que traten mal a la persona que ama. Sinceramente, era lo más bonito que habían hecho por mi.Estuve con él 4 años, donde fui muy feliz, tuve mis ahorros, me casé y estudié medicina.
Cuando ambos teníamos un trabajo estable decidimos tener un hijo, al cual llamamos Patricio.
Años más tarde, un 10 de septiembre de 1997, Carlos murió en un accidente cuando venía de vuelta a casa.Parecía que la vida no me quería y solo tenía un motivo para seguir viviendo y era mi hijo, Patricio.
Mi hijo era un niño muy inquieto y siempre estaba sonriendo. Siempre recordaba a su padre, a pesar de no recordarlo bastante, sabía quien era y que siempre lo quiso.
Patricio tenía un gran parecido a su padre, tanto en lo físico como en lo psicológico y eso siempre me hacia recordar a Carlos.
Fui la admiradora de mi hijo desde siempre, fui testigo de muchos logros. En deporte, en estudios, prácticamente en todo, mi hijo era el mejor. Eso me ponía muy orgullosa.
Por todo lo que viví, soy muy desconfiada, muchas personas me han dicho que soy muy sobre protectora con mi hijo, pero no es tan así. Es el miedo a que pase por lo mismo que pasé yo.
Han pasado muchos años y la verdad es que no existen muchas cosas que contar.
Mi hijo entró en la PDI (policía de investigación) y se especializó en la rama de delitos sexuales.
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¿Seré Feliz?
Подростковая литератураEl relato de una vida llena de sufrimiento y dolor de Alejandra. Al principio solo una niña. Se inundó en traumas, perdió importantes personas pero conoció el amor... ¿logrará ser feliz?.