Vergüenza, fue el sentimiento que llenaba su cabeza. ¿Por que no fue lo suficientemente valiente para preguntarle él? Su pálido rostro se tiñó de carmín, sintiendo su orgullo pisoteado por la cobardía.
-¡¿De que demonios crees que hablas?! ¡No somos humanos, somos células! ¡Además nadie querría casarse con alguien como tú!
Entonces vi como lágrimas caían por las mejillas de mi pequeña chica, me quedé estático, nunca la había visto llorar y era desgarrador presenciarlo. Cuando por fin reaccioné, tomé a Killer del cuello de su camiseta para después amenazarle con mi cuchillo mientras le dedicaba una mirada cargada de rabia, parecía que había entendido que metió la pata, pues todos le miraban de una manera similar a la mía, lo escuché tragar saliva y lo solté, no hizo falta decirle nada, el sabía lo que pasaría si volvía a lastimar a mi chica. Me di la vuelta, la superior de AE estaba consolándola y dándole ánimos, sin poder evitarlo me acerqué a ellas y me arrodillé frente a mi hermosa eritrocito, quien me miró sorprendida.
—Me haces sentir como un idiota, tú tuviste más valor que yo para hacer esto, siendo que era mi deber como hombre. Así que permíteme preguntarte también... ¿Te casarías conmigo?
—¡Por supuesto que si, Señor Leucocito!
Eritrocito se tiró sobre mi y ambos terminamos en el suelo, luego sólo pude escuchar vítores de nuestros amigos que se acercaban para felicitarnos y otros cuantos para reírse a costa nuestra y avergonzarnos.
—Ara, Ara, Señor Célula Dendrítica me pregunto por qué usted no me ha pedido matrimonio también.
Observé a la señorita Macrófaga, que tenía una sonrisa que a simple vista parecía tierna pero el aura que despedía me provocaba escalofríos. La Célula Dendrítica le miró aterrado, es la primera vez que lo veo sin esa estúpida sonrisa en su rostro e internamente me regocijé por esto ¡Oh, dulce venganza!
—M-Mi Lady... Usted debe entender... Que no ha... Habido tiempo...
La expresión de la Macrófaga se volvió asesina. ¡Jodido y sentenciado! Fue todo lo que pude pensar al ver como la adorable mujer se llevaba a rastras al uniformado de verde, que parecía como si hubiese abierto las puertas del infierno. Tal vez lo hizo, fue lo que me dije a mi mismo. Me levanté del suelo y ayudé a mi eritrocito a levantarse también, no pude evitar soltar una risa baja pero alegre, estaba demasiado feliz que sentía que nada podía opacar mi felicidad. Grave error, sentía que nada saldría tal y como lo había planeado, lo supe al ver la sonrisa de 4989. Esa sonrisa tan sólo era un augurio del desastre que se avecinaba, que alguien se apiade de mi y de todos aquellos que se vean envueltos en los maquiavélicos planes de 4989.
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Fue por una buena causa ¡Lo juro!
أدب الهواةEn el interior del cuerpo humano habitan billones de células que día a día hacen su trabajo, sin embargo eso no les impide soñar ni tampoco sentir. AE3803 descubrió a través de los ojos algo llamado boda, quedando fascinada al descubrir el porqué de...