Cada vez que ella lo veía sonreír de esa manera, se aterraba, sabia lo que estaba por venir; no era su culpa, como su madre decía y realmente jamás lo sería.
Desde que tenía memoria siempre fue lo mismo; todos los días soportar su tacto, su presencia le daba asco, la lastimaba, sus besos le resultaban repugnantes, sus palabras la destruían, la trataba como un objeto no como un ser humano; pero no importaba porque en su mente estaba bien o eso le hacían creer, su madre decía que era normal y ella lo creía, cómo no hacerlo, es su madre la mujer que la debía proteger ; ¿Cómo hacerle creer lo contrario? Si es lo único que ella conoció durante toda su corta vida; como explicarle que está bien que piense que él es un monstruo.
Porque ella no tenía un monstruo bajo la cama, ni en el armario, el monstruo no se escondía en la oscuridad. El monstruo que la atormentaba, caminaba de día, no se escondía en ningún lugar, su monstruo dormía en la habitación de al lado y ella lo tenía que llamar "Papá".
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Historias cortas
RandomHistorias cortas, trata de relatos cortos de diferentes géneros y narración. "...Me aleje de la puerta intentando no hacer mucho ruido y me acerque al espejo, cuando mi mirada se enfoco en el reflejo de este, con horror vi una figura llena de sangr...