Capítulo 1.

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Como os prometí, hoy capitulazo... Espero que os guste, ya que aquí empezaremos con la carrera profesional de nuestra protagonista. Seguid su historia para saber más cosas sobre ella. ¡Disfrutad, ardillitas!

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Cristal es una mujer un tanto alocada, pero una excelente policía. Ella empezó siendo una agente de la calle, de esas que solamente ponía multas a los coches que estaban mal aparcados; sin embargo en su carrera quería ascender y por mas que intento solicitar el puesto para ser inspectora, de nada le servía; pues el jefe que tenia por ese momento estaba tan obsesionado con ella, que solamente quería cuidarla y protegerla, por lo que hizo que tuviera un simple trabajo, sin que se manchara las manos con la sangre ajena.  Cansada de su capitán que no le ayudaba a ser alguien tanto en su carrera profesional como en su vida personal, decidió cambiar de comisaria y en la que fue asignada, solicito nuevamente la plaza para ser inspectora. En todo el tiempo que había transcurrido, había estudiado para poder ser una gran inspectora de policía y así poder resolver todos los casos posibles, pero desgraciadamente no podía por falta de estudios.

Esa mañana que llego por primera vez a la comisaria que había solicitado cambiar, se presento a su capitán, y ello hizo que replantearse aquella decisión. Como no podía volver a solicitar otra nueva plaza en otra comisaria, decidió hacer lo correcto e intentar llevarse bien con el hombre que tenia por jefe. Cuando llego, empezó a presentarse a sus compañeros, pero estos no le hacían mucho caso y aunque a ella no le importo, se fue a los vestuarios a cambiarse de ropa, para lanzarse a la calle hacer su trabajo. 

En ese preciso instante, apareció el ayudante del fiscal por la puerta y se dirigió con muy enfadado al despacho del capitán y pidió con urgencia a todos los inspectores para el caso del secuestro de una de las mayores estrellas del momento y necesitaba a todo el equipo activo que dispusiera.

Cristal quería hablar con su capitán, pero este no le dio la opción de explicarse, sino que la mando al archivo a archivar casos cerrados.
Aunque no le gusto, sin poder decir nada al respecto, cogió la caja que le habían dado y se fue con ella al sótano, donde estaba el archivo de la policía. No había nadie allí, salvo un montón de papeles y una absoluta penumbra. Ella tenía muchísimas ganas de descubrir algún caso interesante por lo que se aseguró que no había nadie que la pudiera ver y empezó a abrir los expedientes que le habían ordenado que guardara. Curiosa, pudo observar que había unos cuantos expedientes que habían cerrado y que debían ser guardados.

Entre ellos, había uno que estaba abierto y aún no se había detenido al sospechoso. Era de una mujer joven, que se halló muerta en su cama, con la causa aparentemente suicidio, sin embargo el corte del cuello, le indicaban un asesinato.Se guardó el expediente y decidió hablar con su capitán más adelante, aunque sabría que sería una auténtica locura, porque todavía necesitaba los conocimientos para ser inspectora, pero por algo tenía que empezar, ya que ese asesino podría seguir suelto y no quería que eso pasara. Guardo los demás expedientes en su lugar correspondiente y cuando termino, se fue directamente al despacho del capitán, para intentar convencerle que le dejara participar en el caso de la mujer, supuestamente, suicidada.

Vio que no había nadie en el despacho, por lo que entro y empezó a ver todas las condecoraciones que había recibido a lo largo de su carrera profesional. Pensó que sí, que a pesar de ser un borde, tenía que ser muy bueno para conseguir esas medallas. En ese preciso instante, una voz estruendosa la asusto:

‒ ¿Qué hace aquí, agente? Debería estar en el archivo.

‒ Y así es señor. El problema es que he visto un caso que está cerrado y no debería estarlo.

‒ Déjeme ver cuál es. – Cristal le entrego el expediente sin decir palabra esperando que el capitán le dijera algo. – Sí, este caso está cerrado. La mujer se suicidó.

‒ El ángulo del corte me indica lo contrario, señor.

‒ ¿Ahora es forense? Váyase al archivo y ordene todos los expedientes.

‒ Capitán, por favor. Déjeme trabajar en este caso.

‒ ¿Ha perdido el juicio? No es inspectora y dudo que algún día pueda llegar a serlo. – aquello hizo que Cristal se sintiera humillada y destrozada, sin embargo no se marchó. – ¿Quiere saber porque la quitaron del medio en la comisaría 119? Porque eras una incompetente y no hacía bien su trabajo. No entiendo cómo le pudieron dar una placa. – Pedro suspiro resignado, por creer que tendría que aguantar a semejante persona. – Agente, ¿necesita algo más?

‒ Nada señor.

‒ Entonces, retírese. – le ordeno.

Cristal hizo el movimiento de marcharse, pero en este caso se dirigió a la puerta para cerrarla y luego le dijo:

‒ Déjeme decirle algo muy claro, señor: usted no me conoce, y porque en mi antiguo jefe le dijera que soy muy alocada para ser una policía, no le da ningún derecho a juzgarme sin antes conocerme. Voy a descubrir este caso, le guste a usted o no, y me da igual que me despida; lo voy a conseguir y por fin seré la inspectora que siempre quise ser. Ahora, si me disculpa, tengo trabajo. – dijo con la intención de marcharse.

‒ Agente. ¿Hagamos un trato, de acuerdo? – Pedro continúo. – Si consigue resolver el caso, yo personalmente firmare la solicitud para que accedas a la plaza de inspectora de inmediato, pero si no lo hace, se marchara de aquí, en menos que canta un gallo, ¿ha quedado claro?

‒ Sí, señor.

‒ Puede retirarse.

La joven asintió y salio del despacho.

Un Crimen DesapercibidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora