¡¡Hola ardillitas!!
Este capítulo será un poco corto, ya que no me ha dado mucho tiempo escribirlo, pero no voy a dejaros sin misterio. Espero que os guste... Y que podamos descubrir quienes son esos chicos de los que se habla en la historia... ¿Qué tenéis en mente? Contadme vuestras opiniones...
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Cristal no podía creer que su jefe le había dadole oportunidad de resolver aquel caso, por lo que empezó a moverse. Salió de allí con el expediente en la mano abriéndolo en el acto y empezó a leerlo como pudo. Se fue a la oficina del forense, y allí conoció a Ricardo, el forense encargado de todos los cadáveres que llegan del depósito. Cuando llegó al depósito, Ricardo le pregunto sorprendido:
- Lo siento, no puede pasar. Acceso no autorizado por personal civil.
- Siento no haberme presentado. Soy Cristal, la nueva agente de policía.
- Un placer. Yo soy Ricardo, el médico forense, y no entiendo que hace aquí, si es un agente normal y corriente. Aquí, solamente puede venir personal autorizado, como inspectores.
- Si, de eso quería hablarle; verá he echo un trato con el capitán y necesito su ayuda.
- A mi no me meta en líos de policías.
- No, no es eso. El trato es que tengo que averiguar quién mato a una mujer que supuestamente fue suicidio.
- Si, yo fui el que determino su muerte. Pero no fue un suicidio. Se lo dije al capitán, que había un asesino suelto y el dijo que el caso estaba cerrado.
- Pues a eso vengo. Sabe si tiene algo que se le haya podido pasar?
- Del cadáver no pude sacar mucho: solamente que el cuerpo no presentaba signos de lucha. Antes de morir, esa mujer mantuvo relaciones sexuales con alguien...
- Con el asesino, tal vez?
- Tal vez.
- Tomo alguna bebida alcohólica o alguna sustancia ilegal?
- No. Pero si puedo decirle que he podido encontrarle un somnífero un tanto extraño.
- Comprendo. Gracias.
- No creo que le dejen pasar a la escena del crimen sin su placa, y con la de policía no creo que sirva.
- Cierto. Gracias, Ricardo.
Cristal se marchó al despacho de su capitán y le pidió una placa acordé con su nuevo trabajo y aunque se lo negó, le entrego algo muy similar: su firma dándole permiso para resolver el caso que habían pactado.
Feliz como una perdiz, cogió el coche y se dirigió a la vivienda donde de encontró el cadáver de la suicida, según informes policiales. Cuando llegó al edificio, se sorprendió porque una mujer, con un empleo más o menos estable, era extraño que viviera en semejantes condiciones. No tenía pareja estable, siempre estaba trabajando y jamás dio problemas a sus vecinos.
Subió al piso correspondiente y con la llave, que previamente habia pedido prestada, entro. Fue cuando un vecino salía y pregunto que hacía allí. Cristal e explico quien era y el buen hombre le dijo todo lo que sabía de la mujer.
- Está casa le pertenecía a su padre. Ella la usaba para sus romances.
- ¿Sabía algo de los chicos que venían por aquí, con los que frecuentaba?
- No. Algunas veces la vi con varios hombres elegantes pero el último que trajo aquí, tenía algo que no me cuadraba.
- ¿Elegantes?
- Si. Tenían aspecto de malvados pero vestían elegantemente, como si fueran mafiosos o traficantes.
- Ah vale. Comprendo. ¿Y este último hombre? ¿Como lo describiria?
- Más macarra, no iba trajeado. Era normal. Ella no se merecía eso.
- Tranquilo, encontraré al culpable.
Cristal entro en el inmueble y cerró la puerta tras de sí, para averiguar todo lo que podía del caso.
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Un Crimen Desapercibido
Mystery / ThrillerUna mujer es hallada muerta, muchos casos por resolver y una policía totalmente inexperta hará que la nueva comisaría sea un patio de recreo. Sin ser todavía inspectora, Cristal decide descubrir al asesino que ha ido matando a sus víctimas y hacia c...
