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6 meses antes.

Salgo de clase acelerada, tratando de no cruzarme con nadie. Mi corazón late rápido, desenfrenado; busco con la mirada la salida.

¡Oh Dios la luz!

Acelero más mi paso si eso es posible, pero algo tira de mi, haciendo que me pare en seco.
Miro asustada a lo que o mejor dicho a quién me ha hecho detenerme.

Unos ojos azules como el hielo, una mirada penetrante, una sonrisa macabra.

Mi cuerpo se paraliza.

Saúl.

Miro mi brazo, aprisionado por aquellas manos grandes que han sido causantes de muchas de mis pesadillas.

Trago duro.

- ¿Qué quieres? -digo en un hilo de voz mirando al suelo.

- Sara, Sara, Sara, no te hagas la desentendida. No tengo ganas de tus jueguecitos. -dijo con  voz ronca.

Mis piernas tiemblan, mi corazón late desbocado. Quiero correr, salir de ahí como pueda.

- Por favor, déjame tranquila. Hoy no... - ruego en un susurro.

Me levanta el mentón para que lo mire a la cara.

- Sabes que no puedo hacer eso, la que debe satisfacer mis deseos eres tú, no al revés..  -dijo mientras su sonrisa macabra se ensanchaba.

[...]

Llego a casa, caminando despacio, para que el dolor que siento, tanto físico como emocional se apacigüe.

Ya en la puerta se escuchan los gritos de dentro de mi casa.

Abro sabiendo la escena que me voy a encontrar : Mi madre y mi padre peleándose.

- ¡OJALÁ NO HABERTE CONOCIDO, RODRIGO! - vociferaba mi madre.

- ¡PERRA DE MIERDA! ¡TU VIDA NO TENDRÍA SENTIDO SIN MI! -respondía mi padre.

Trato de subir lo más sigilosa posible para que no me arruinen más mi día metiéndome en medio de la pelea.


Llego a mi cuarto, tiro mi mochila a una esquina de este y me voy a la ducha. Con ropa y gafas inclusive. Solo quiero que el agua borre todo rastro de hoy.

El agua es fría, quema mi piel y la atraviesa, pero no me importa.

[...]

Pasa lo que creo que es una hora y me dispongo a tender la ropa mojada para ponerme el pijama. 
La sensación calentita de este me reconforta.

Tiro a la basura la ropa con rastros de sangre, para no verlas más.

Siento presión en el pecho, la tan común sensación después de un día de mierda.

Me tumbo en la cama a leer un rato, pero mi tranquilidad es distraída por un golpe en mi ventana.

Asustada me acerco, mirando quién ha sido el autor, pero la calle está desierta.

Miro mejor la ventana y veo algo pegado.

- ¿Que es esto? - digo con mueca de asco.

No quiero tocarlo y/o mirarlo puesto que puedo vomitar. Pero el color azul tan raro de este me hace confiar que no será algo asqueroso.

Es una masilla pegajosa y tiene algo blanco sobresaliendo desde un extremo.

<Ugh.>

Voy al baño y cojo un poco de papel, para poder agarrar aquella extraña masa.

<No puedo dejarla ahí sin más. >

Consigo despegar aquello blanco, una pequeña nota.

Estaba escrita a ordenador y decía lo siguiente.

*No estás sola, voy a protegerte.*

Miro la nota, entre asustada y emocionada de que al fin alguien notara mi presencia para algo más que humillarme.

Por un a parte, el miedo de que sea un loco que vaya a hacerme algo me deja sin respiración, pero no creo que sea nada peor que lo que vivo día a día.

Decido no darle más vueltas y solo relajarme un rato más.

Miro el móvil, y solo hay mensajes de parte de mis compañeros de clase intentando hundirme más con aquella foto. Maldigo el día en el que conocí a Saúl y creí que esto era la historia del chico popular y la chica que nadie notaba.

Mis pensamientos sobre el pasado son interrumpidos por el sonido de una notificación.

< Bendita notificación...>

Tenía una cuenta privada de una red social, en la cual solía contar mis cosas a través de poemas. Nadie lo sabía, pero había gente que me seguía y me apoyaba pese a no saber quién era o yo quiénes eran.

Era un tal, "Renegado_25" que quería enviarme un mensaje. 

No es muy normal que me manden mensajes, suelen dejar comentarios y ya. Si había veces que hablé con gente sobre cosas de la vida, pero se cuentan con la palma de la mano.

Miré el perfil antes de aceptar o no el mensaje, nada fuera de lo normal, muchas fotos criticando cosas sobre la sociedad, bastantes frases lúgubres... alguien como yo.

No sé si fue, que pese a no saber nada de él o ella, me vi reflejada en sus frases, que quería conocer más a esta persona.

Mi madre me llamó para que ayudara con la comida y tuve que dejar mi investigación para luego.

[...]

Ya eran las 9 de la noche, estaba en mi cama con el pijama puesto. Después de ayudar a mi madre había hecho un trabajo para clase y me había metido en la cama.

No sé si fue una necesidad de desconectar, de conocer a alguien nuevo, una pequeña esperanza de salir de aquí, pero acepté el mensaje.

No sabía a quien o qué me encontraría, pero la pequeña esperanza que aún no había muerto, la que me hacía seguir viva, estalló de alegría al ver esa notificación. Mi corazón parecía que había vuelto a latir de emoción, porque alguien quería hablar conmigo, fuera para lo que fuera. Volví a sentir esas mariposas en el estómago, ese sudor frío de excitación.
Como lo añoraba...

Holaaa amores, siento no actualizar pero llevo tiempo algo vacía de imaginación, pero espero seguir pronto a tope

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Holaaa amores, siento no actualizar pero llevo tiempo algo vacía de imaginación, pero espero seguir pronto a tope. Voten y comenten si les está gustando o por el contrario si no.

Gracias y nos leemos pronto.

Prostituta emocional.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora