Cojo mi camara fotografica Nikon y apunto al paisaje tan bonito que pasa por la ventanilla del coche. Enfoco bien, y...¡Click! Una foto más a la coleccion. Despues, vuelvo a enfocar la cámara, pero esta vez me apunto a mi misma con el paisaje por atrás, y...¡sonrie! Otra foto mas.
-¿Cuantas fotos has echo desde que salimos de casa, Ale?-pregunta mi padre, sonriente.
-No agotes la memoria.-Dice mi madre, seria.
-Tranquila, aun queda mucha.-Mentí. A mis dieciseis años, lo unico que quiero es divertirme y hacer lo que mas me gusta: fotografía.
Pude ver como el paisaje cambiaba. Estabamos en un pueblo y las casas parecian bastantes acogedoras. Parecia el tipico pueblo donde todos te saludan sin importarle si eres rica o pobre.
-Ya hemos llegado.-Dice mi padre mientras para el coche frente a un lujoso hotel. Si, soy de familia adinerada. Pero no soy la tipica niña consentida que quiere todo lo que ve. Mi madre, es asi. Por suerte para mi, me parezco a mi padre.
Aprovecho para sacar una fotografia al hotel.
Un empleado del hotel nos ayuda a bajar las maletas del coche, pero cuando va a coger la mia, le detengo.
-Me gustaria llevar la mia.-Le digo, sonriente. Él solo asiente y coge la de mi madre.
-Hija, deberias dejar que hagan su trabajo.-Me susurra mi madre, cuando el hombre se aleja lo suficiente como para no escucharla. Yo me giro, irritada, hacia ella.
-Y tú deberias dejar de darme ordenes.-Abre la boca para decir algo, pero la cierra y sigue andando sumida en sus pensamientos.
Cuando llegamos a nuestra habitacion-número 457-mi padre gira la llave dentro de la cerradura, y, con un crujido, la puerta se abre.
-¡Llegamos!-Exclama mi padre, emocionado. Yo rio por su entusiasmo.
-¡Al fin! ¿No podrias haber elegido un pueblo no tan lejano a la ciudad? El viaje me ha dejado agotada.-Se queja mi madre.
-Pues a mi me gusta mucho. Tiene unas vistas increibles.-Opino, abrazando a mi padre, y ganandome una mirada fea por parte de mi madre.
-Oh, claro. Tu siempre de parte de tu padre.-Dice mi madre, enfadada. Se sienta en la cama y mira a mi padre.-¿Y tú qué?-como siempre, mi madre arruina el momento.
-Mel, no empiezes, por favor.-Pide mi padre.
-¡Que no empieze dice!-exclama mas para ella, que para nosotros.
Yo no puedo más y me voy por donde creia que era mi dormitorio. Era increible, las paredes pintadas de azul y en medio del dormitorio una cama de matrimonio. Tambien habia un vestidor y un balcon. Luego, tendre que guardar mi ropa. Ahora no me apetece.
Han empezado a discutir, otra vez. Y como no quiero escuchar más gritos e insultos,me tumbo en la cama y me pongo los auriculares. Y ,con la musica sonando en mi cabeza, me quedo dormida.
Me despierto, y veo que ya es de noche. ¿Cuanto he dormido? La cabeza me da vueltas y siento que floto en el aire. Salgo de mi habitacion y no veo a nadie.
-¿Papá? ¿Mamá?-Digo, elevando la voz para que me escuchen. Nada.
Estoy sola y tengo hambre. Me acerco al refrigerador y lo abro. Mi madre ha comprado comida, pero justo cuando voy a ver que hacer para comer, veo una nota encima de la mesa. Me acerco y leo:
"Hemos bajado al comedor. Si te despiertas y tienes hambre, bajas.
Mamá"
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El Verano de Nuestras Vidas♥
RomanceDespues de tres años desde aquel verano, Alessandra vuelve al lugar donde conocio a aquel chico del que se enamoró. Sin poder evitarlo, los recuerdos le vienen a la mente, pero por primera vez en tres largos años, no evita pensar en él...