Buscamos a un sacerdote, nos tenía que ayudar para sacar todos los espiritus malignos. Empezamos a hacer oraciones por toda la casa, tiramos agua bendita y usamos todos los métodos que fueran necesarios. Ramón se sentía un poco mareado y fue al baño.
Yo lo esperaba con el sacerdote en la sala, empezamos a hablar. Y de momento se empezaron a escuchar voces, el sacerdote me miró y yo le dije, ese puto espíritu no me va asustar. Corrí al baño y Ramón estaba tirado en el sueló, no sabía la razón, pero lo levante y lo puse en el sillón. Coji un crucifijo y me lo pusé, me lleve agua bendita. El sacerdote fue conmigo, nos confrontaríamos al espíritu, no nos rendiríamos. Empezamos la oración.
*Santà María, madre de Dios. Ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte amén.*
Y empezaron a moverse cosas. Me empezó a dar miedo, pero no iba a estar tranquilo hasta poder sacar todo lo malo de esa casa. El sacerdote me ayudó y unimos fuerzas para q la oración fuese más fuerte. Decidimos ir a donde estaba la mayor actividad paranormal y eso era en el sótano. Empezamos a hacer la oración de nuevo y de momento se escucha una voz muy escalofriante.
*FUERA DE ESTA CASA*
AHHHHHH
AHHHHHH
(Gritos de desesperación)
Cada vez hacíamos la oración más y más extensa, el sacerdote decía"libera a todas esas almas, Mi señor Jesús. Eres el único que puede hacerlo." Cada vez se sentía más tranquila el área y cuando miramos para atrás todo estaba lleno de sangre. Y me acordé que necesitábamos a Ramón. Gracias a él la oración se hizo más fuerte y logramos sacar a todas las almas que estaban de vagabundos en la casa.
En mi mente dije, al fin mi madre y hermana estarán descansando en paz.
FIN.
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