Era un día fresco de otoño en central park. Los árboles perdían sus hoja, las cuales cubrían senderos enteros dejando una alfombra de ojas color marrón, naranja e incluso amarillo. La vista perfecta según lauren, quien sacaba un cuaderno y lápiz de su bolso, para capturar el hermoso paisaje.
Esa mañana lauren se despertó con muy buen humor, se aseo, desayuno, y terminó en el parque, sentada en el césped casi cubierto de hojas. Esa era la típica lauren, vestida casual, con un hermoso beanie color negro y un abrigo amarillo.
Mientras dibujaba, no se dio cuenta que, nina, la cual sacó a pasear, ya no estaba a su lado.
La ojiverde empezó a asustarse, buscando con la mirada preocupada a su cachorra. Se levantó guardando su cuaderno y lápiz en su bolso, cuando de pronto diviso a lo lejos a su pequeña nina, junto con otro perro, otro beagle. Se apresuró llegando a su pequeña y la llamo .
-Nina, aquí estas- dijo la ojiverde acariciando la cabeza de su perra.- este, es tu amigo?- pregunto la ojiverde recibiendo un ladrido casi inaudible por parte de el otro cachorro- creo que acerte- dijo riendo, para luego acariciarlo a el también.
Entre caricias a los dos perros, lauren pudo notar que el cachorro tenía un collar con su nombre.
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- A ver como te llamas pequeño- dijo lauren para luego revisar el collar en el cual decía Shake.
- muy bien Shake- dijo la ojiverde al cachorro, el cual movió la cola al escuchar su nombre.
Lauren pensó que si el cachorro tenía ese collar, significaba que tenía un dueño que probablemente este buscandolo.
-y tu dueño, donde está?- pregunto la ojiverde.
Al saber que no obtendría respuesta,agarró a la pareja de perros y emprendió la búsqueda del supuesto dueño de Shake.
Mientras que en otra parte del parque:
Camila se encontraba sentada en uno de los asientos de central park, llorando. Si, camila, estaba llorando porque lo necesitaba, porque desahogarse de ves en cuando es bueno, por extrañar a sus seres queridos, por sentirse sola, por querer llenar ese corazón roto. Por eso estaba llorando.
Había estado así durante unos treinta minutos, que ni siquiera se percató de que Shake no estaba.
Rápidamente la morena se seco las lágrimas con su suéter y empezó a llamar a su amigo perruno.
-Shake, Shake- gritaba la morena recibiendo alguna que otra mirada de la gente que pasaba, lo cual no le importó. -Shake, ven amigo, donde estas!!!- buscaba desesperadamente a su fiel compañero.
Camila empezó a correr por todo el parque preguntando a las personas si había visto al can. Pero nada. Shake, lo había perdido o eso creía.
Lauren por otra parte asia lo mismo, preguntaba a las personas si conocían al perro o si habías visto a su dueño, pero nadie respondía lo que esperaba.