El yin de mi yang

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Todo el mes trabajando por un sueldo miserable

en un trabajo que odio y que parece detestable,

con un jefe y compañeros de todo menos sociables,

con tan pocas personas dispuestas a echar un cable...

¿Sabes lo que es volver a casa sin ganas de nada?,

¿Pensar en el futuro y mirar por la ventana?,

¿Qué solo un salto acabaría con las malas

coincidencias que inundan tu existencia de desgracias?

Un día cualquiera de camino a trabajar,

gente inconveniente me decide hablar,

me dicen: ''Danos tu dinero o te tendremos que pegar'',

y mi mente de repente empieza a pensar:

''En el bolsillo izquierdo guardo una navaja,

pero ellos son tres y me encuentro en desventaja,

solo llevo quince euros, aún no pasé por caja,

mejor evito bullas y ya vendrá mi venganza''.

Llego al chollo tarde y el jefe me lo reprocha,

dice que parados sobran y que no llego a mi hora.

Tanta tontería y razón me descontrolan,

casi me despide, mas esta vez me perdona.

Descargando pesadas cajas me gano honestamente el pan,

mas mi compañero es el más cabrón que he visto,

intento ser agradable con: ''Son grandes, ¿ajá?'',

y me dice que mi hermana anoche dijo lo mismo.

Quiero reventarle la cabeza a este patán,

que borre su sonrisa y se disculpe por lo dicho

mas no puedo,era una broma, a parte me despedirán,

amigo, hoy te salvas, pero otra y te hago mito.

Hora de salir, que volver a casa uno debe,

toca ir a pie, mas mala suerte que llueve,

se me calleron cajas en un pie me duele,

la verdad es que este día bien harto me tiene.

Voy corriendo rumbo a casa,pese a que estoy empapado,

no me fijo en el suelo y por desgracia resbalo,

con un papel de la empresa que a la mía a frustrado,

y caigo de culo en una mierda que nadie ha limpiado.

Antes de llegar a casa hay que sacar pasta,

que estamos a primeros y acabo de cobrar,

mas tantas facturas anulan lo que se suma,

que si ya era una miseria, solo queda la mitad.

Al fin llego sin ganas a la puerta de mi casa,

y ¿Por qué no? Las llaves se me olvidaron.

Guiado por la ira la abro de una patada

y entro en mi casa directo y sin reparo.

Tremendas ganas de acabar con todo de una vez

se apoderan de mi cuerpo quitándome la razón

así que a la cocina voy con mi pálida tez,

y con decisión, de los cuchillos abro el cajón.

Cojo sin pensarlo el más grande y afilado,

lo acerco a mi cuello a una distancia coherente,

mas lo tiro al suelo bruscamente e indignado,

pues soy muy cobarde para darme esa muerte.

Me dirijo a la ventana seguro y decidido,

la muerte está a un paso, falta tan poco y tanto...

mi alma está rota, mis ojos están de vidrio,

hasta que se hace el silencio y escucho un llanto...

Oigo una voz detrás de mi que me detiene,

mi chica, mi ángel, mi musa me retiene,

me dice que me detenga, que ella si que me quiere,

que soy todo lo que tiene, que sin mi no puede,

que verme sufrir le hiere, mas que por amor a mi lado permanece...

Le digo: ''Permaneceré aquí para estar contigo,

y te lo aseguró no estoy seguro de lo que vendrá,

si no me voy que sepas que tú eres el motivo,

mi amor, mi amiga, mi paz...

eres el yin de mi yang''.

El yin de mi yangDonde viven las historias. Descúbrelo ahora