II

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Los doctores no lograron encontrar una explicación al repentino cambio de color de los ojos de Sofía. En cuanto al ataque de aquella noche, Sofía estuvo semanas bajo observación pero ninguno de los síntomas había regresaron, todo era normal en ella, a excepción de sus ojos.

Cuando Sofía fue dada de alta en el hospital los trámites del divorcio de sus padres ya estaban en proceso, pero aquel movimiento no llegaría a concluirse, pues antes de que la firma de Miguel se dibujara sobre los papeles del divorcio, un accidente de tránsito le arrebató la vida. La muerte de Miguel tomó a la madre de Sofía por sorpresa, sin embargo no le regaló ninguna lágrima, ni siquiera en el día del entierro, Sofía por otra parte se volvió reservada, lloraba cada noche la pérdida de su padre, en la escuela se fue convirtiendo en una invisible. Cuando el dinero que les dejó Miguel tras su muerte se fue acabando la madre de Sofía se vio obligada a buscar trabajo, por su bajo nivel de estudios las oportunidades eran limitadas, casi escasas. Después de semanas buscando entró a las oficinas de la editorial Cronos en donde buscaban personal de limpieza, finalmente ahí fue donde terminó trabajando. A pesar de que le pagaban el doble del salario mínimo no le alcanzaba para pagar la escuela en donde estudiaba Sofía, por lo que tuvo que cambiarla de escuela para evitarse tener deudas con la misma, terminó metiendo a Sofía a una escuela de gobierno, lugar en donde Sofía forjó un rostro serio que alejaba a cualquiera que iba en busca de ocasionar problemas. Los años pasaban y aquellas pequeñas oficinas se convirtieron un establecimiento grande, en donde los libros empezaban a ser impresos y una línea de periódicos serie fundada, todo esto significó duplicar las horas de trabajo para la madre de Sofía, para no dejar sola a su hija en casa su madre solía llevarla a la editorial y dejarla con la recepcionista, desde que salía de la escuela hasta la noche que su madre terminaba de trabajar. Sofía solía meterse a la pequeña biblioteca que guardaba el enorme establecimiento, ahí leía libros de montón. Pasaba el tiempo sumergida en mundos llenos de fantasía, donde dragones y humanos luchaban contra una terrible hechicera. Sofía fue testigo de la lucha entre planetas por la libertad de la galaxia, conoció el amor gracias a la historia de Shayne, pero entonces, un día, un niño se apareció en la biblioteca mientras ella leía, el niño se encontraba parado frente a la puerta, Sofía no le prestó atención y siguió con su lectura, el niño quien no media más del metro y medio se sentó en una de las esquinas de la biblioteca, un rincón entre un librero y la pared. Durante la semana aquel niño se aparecía todos los días y se iba a sentar al mismo sitio, en donde se ponía a jugar con las pelusas de la alfombra y con pequeños trozos de papel. Finalmente Sofía se animó a acercarse a hablar con él, tomó uno de los primeros libros que había leído y lo llevó hacia él.

—Oye niño ¿Sabes leer?— preguntó Sofía sentándose enfrente del niño. El negó suavemente con la cabeza. — ¿Cuántos años tienes?

—Seis— dijo con un tono tímido de voz. Sofía para ese entonces ya estaba cumpliendo los ocho, por lo que era mayor a él.

—¿Cómo te llamas?

—Oscar.

—Yo soy Sofía. — le dijo dándole una sonrisa, él le regreso la sonrisa. — ¿Te gustan los cuentos?— Oscar asintió. — ¿Te gustaría que te leyera uno?

Oscar la observó detenidamente, Sofía abrió el libro en sus manos y comenzó a leer en voz alta. Esa sería la primera vez que Sofía leía en voz alta, que Sofía leía para alguien más que no fuese para ella.

Con el paso de las páginas Oscar se fue acercando a Sofía hasta estar junto a ella y poder ver las letras del libro y entonces la magia comenzó a suceder, Sofía aprovechó la ignorancia de Oscar para empezar a cambiar la historia que leía, Oscar se reía y comenzaba a hablar más.

Los días pasaban y ambos comenzaban a formar una fuerte amistad. Sofía ya no necesitaba leerle libros a Oscar, aparte de que él aprendió a leer, Sofía comenzaba a inventar sus propias historias. Sofía contaba sobre un lugar lleno de magia, con hadas y criaturas extrañas, monstruos y hechiceros. Ella aseguraba haber visitado ese lugar y que cuando sea mayor se iría a vivir allí. Oscar quien comenzó a fascinarse por aquel lugar le pedía a Sofía que lo llevará a conocer aquel mundo. Sofía le decía que lo llevaría cuando sea el tiempo.

Azul ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora