Ángel

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Una familia jamás había formado parte de sus objetivos para el futuro, sin embargo se sentía muy bien el cachorro dentro de su vientre. Habían pasado 6 meses desde que Jaebum lo marcó, su convivencia fue de bien a mejor, al parecer eran pareja destinada y desde el comienzo sus lobos se habían reclamado.

Pensó que su desaparición pasaría desapercibido por todo el pueblo, sin embargo su padre fue la excepción, pues dos días después que su celo había terminado, Jaebum le dijo que ambos tenían que escapar e irse a vivir a otra parte donde no hubiera alguna manada. Al parecer alguien fue testigo de su primer encuentro con el lobo negro en la carretera que corrió a contarle a su papá. Este ordenó que se diera caza a su alfa y a Youngjae lo trajeran a la fuerza para eliminar todo lazo con ese ser del demonio. Obviamente que el castaño aceptó huir con su pareja.

Encontraron una cabaña abandonada en un terreno que no pertenecía a nadie, hubieron algunas cosas que remodelar pero eso no fue obstáculo para Jaebum, mas bien alrededor de 4 horas de su llegada, ya tenía una habitación más cómoda que su antiguo dormitorio. Ya habían pasado 6 meses desde ese suceso y vivían tranquilamente, lo malo fue cuando las náuseas empezaron, también los dolores de espalda y de pies, a parte de los antojos durante la noche, pero pregúntenle a su pareja si Youngjae era el que sufría más, este los miraría con horror y directamente te respondería que él era quien tenía que soportar ser tratado como un esclavo, puede que el menor se pasara un poco con sus órdenes, pero fue el alfa quien lo embarazó así que no se podía quejar el condenado.

Volviendo a la realidad, Youngjae estaba sentado en la mecedora que estaba en el pórtico de la cabaña. Estaba esperando a que su pareja trajera unos cuantos arándanos que crecían cerca. Su cachorro ese día estaba muy activo porque golpeaba todas sus entrañas como si fueran una pelota.

- ¡Auch! ¡Por favor cachorro, trata de no herir a tu papi!_ dijo acariciando su sobresaliente barriga, su hijo parecía no querer calmarse pues seguía haciendo lo mismo.

Era un día como cualquier otro, sin embargo empezó a oír sonidos detrás de un arbusto. Al principio pensó que era algún animal silvestre o su pareja que se ponía a juguetear con él. Pero no parecía ser alguno de las dos opciones, un gruñido se escuchó y desde el arbusto salió un enorme lobo gris. Sus feromonas demostraban que se trataba de un alfa, con miedo entró corriendo a su hogar y aseguró la puerta rápidamente.

A pesar de sus intentos para resguardarse del animal, este entró rompiendo la ventana. Youngjae corrió hacia su habitación pero en el trayecto el lobo gris se abalanzó encima de él. El castaño pedía que no le hiciera daño y con sus manos cubría su vientre para que su pequeño cachorro no saliera herido. El alfa desconocido cambió a su forma humana para luego reírse con malicia. Agarró el cuello del omega y lo apretó sin ahogarlo, demostrando quién era el que mandaba en la situación.

- Jamás pensé encontrar al pequeño niño del alfa en este modo_ bajó su vista hacia el hinchado vientre del omega y señaló con molestia_Ese cachorro es una anomalía, tiene que morir.

- ¡Por favor no le hagas daño! ¡Por favor!_ sollozaba el castaño desesperado. Su corazón se apretó al imaginar que los hombres de su padre asesinaban a su hijo no nato_ ¡Mi alfa llegará en cualquier momento y te hará pagar por lo que estás haciendo!

- ¡Cállate maldita perra!_ golpeó fuertemente en la cabeza al castaño dejándolo inconsciente_ Ahora nos iremos antes de que llegue tu maldito alfa.

Cargó con cuidado a Youngjae sin causarle daño al cachorro, pues jamás pensó encontrar al menor con un embarazo, y abandonó la cabaña, sin pensar en las consecuencias que el rapto traería.

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Jaebum sentía que algo iba mal con su pareja, por un momento mediante su lazo pudo notar cierto grado de desesperación en él. Su lobo interior gruñía por ser liberado. No dudó mas para ir corriendo hacia la cabaña donde pensaba que su omega y cachorro se encontraban. Los lentes que tenía puesto se le cayeron en el transcurso, pero eso no le importó, tenía que asegurarse de que su pareja estuviera a salvo.

NUESTRA ETERNIDAD [2Jae]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora