—No— dijo
—Bésame.
—No.— Y luego sonrió —Tú bésame a mí.
Puse mi mano en su nuca. Lo jale hacia mí. Y lo bese. Lo bese. Y lo bese. Y lo bese. Y lo bese. Y el me seguía besando de vuelta.
Reímos y hablamos y miramos las estrellas.
—Quisiera que estuviera lloviendo — dijo
— Yo no necesitó la lluvia —dije— Te necesito a ti.
Dibujó su nombre en mi espalda. Y yo dibuje mi nombre en la suya.
Todo este tiempo.
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Pensamientos de un chico
Thơ caEstas frases no son mías, todos los derechos a sus respectivos autores.
