La llegada de Andrew y la sorpresa del equipo

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Faltaba un mes para que JJ diera a luz a su bebé cuando, por orden médica, debió iniciar su licencia de maternidad antes de lo previsto. Al salir de la clínica, JJ se encaminó a regañadientes a su casa mientras Spencer se dirigía a la oficina.

—¿Y dónde está tu hermosa prometida? —dijo Luke, viendo cómo Spencer se acomodaba en su lugar.

—De camino a casa, odiándome —dijo Spencer seriamente—, pero bueno.

—¿Qué le hiciste esta vez? —dijo Emily, sentándose a su lado.

—Yo nada —dijo Spencer mirándola—; solo que hoy fuimos a su revisión mensual y el médico la envió a casa. Debido al estrés del trabajo, tiene las defensas un poco bajas, y consideró que lo mejor para ambos era que iniciara su licencia desde hoy. Así que no está feliz del todo; sabe que es por cuidar de ella y del bebé, pero le molesta no poder seguir con su rutina.

—Entendible —dijo Tara sonriendo—; si no tenemos un caso hoy, iré a visitarla.

—Será en otro momento, Lewis —dijo Hotch seriamente—; acaba de llegar un caso. Reid, tú puedes ir con nosotros, pero si el caso se extiende por más de dos semanas, tienes permiso para regresar antes y estar con JJ; su fecha de dar a luz se acerca.

—Gracias —dijo Spencer sonriendo.

El caso los llevó a Seattle, donde un inescrutable sujeto asesinaba a jóvenes de entre 18 y 25 años, sin importar el género, la raza o la posición social. Era muy astuto y sabía borrar sus huellas, por lo que al equipo le costaba seguir su rastro; así que, finalmente, a Reid le tocó volver.

—Spence, ¿qué haces aquí? —dijo JJ cuando lo vio entrar a casa—, pensé que estabas en Seattle.


—Aaron me envió de regreso —dijo Spencer sonriendo—; el caso se va a extender más tiempo y querían que estuviera contigo cuando naciera nuestro bebé. A decir verdad, aunque no me hubiera dado permiso, igual habría regresado para estar con ustedes.


—Me alegra que estés aquí —dijo JJ, abrazándolo.

—A mí también —dijo Spencer sin soltarla—. Siento que algo te pasa...

—Estoy algo sensible —dijo JJ sonriendo levemente— y algo ansiosa. Pero contigo aquí, estoy mejor.

—De acuerdo —dijo Spencer sonriendo—, ¿te parece si preparo algo de comer y luego vamos a descansar un rato frente al lago?

—Suena bien —dijo Jennifer mirándolo—, pero mamá ya se adelantó con la comida. Supo que te habías ido de la ciudad y vino a estar con nosotros; adelantó su llegada unos días para estar pendiente de todo.


—Es por eso que amo a mi suegra —dijo Spencer riendo—; entonces ve a acomodarte en el sofá que nosotros te atendemos.


—Será todo un placer —dijo Jennifer sonriendo—. ¿Te importaría llevarme algo con queso?


—Para nada —dijo Spencer sonriendo, y le dio un tierno beso.

Tres semanas después...

Los últimos días habían sido difíciles para JJ: su bebé se movía más de lo normal en las noches, impidiéndole dormir y causándole dolores constantes.

—¿Otra vez está inquieto? —dijo Spencer al despertarse cuando sintió que JJ se paraba de la cama.

—Siento haberte despertado, cariño —dijo Jennifer al escucharlo—; sí, no sé qué es lo que pasa...

Una vida juntos. (Editado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora