Nuevas rutinas, visitas sorpresa y lazos de familia

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Finalmente, dos días después de tener a su pequeño, JJ pudo irse a su casa, donde su prometido, su hijo y su madre la llenaban de mimos. Jennifer estaba sorprendida por el cambio de actitud de Spencer luego del nacimiento de su hijo; sabía que amaba a los niños, pero ahora se desvivía por su pequeño: lo bañaba, lo alimentaba, lo mecía en sus brazos mientras leía... Cuando lo escuchaba llorar, era el primero en llegar.

—¿Spence, ya has pensado en cuándo llevarás a Andrew para que conozca a su abuela? —dijo Jennifer mirándolo.

—En cuanto te den el alta definitiva iremos los tres con Henry, si estás de acuerdo —dijo Spencer mirándolo mientras le daba de comer a su pequeño.

—Claro que sí —dijo Jennifer sonriendo—; me encanta verte así.

—¿Cómo? —dijo Spencer seriamente.

—Locamente enamorado de Andrew —dijo Jennifer sonriendo—; sabía que te gustaban los niños y, de hecho, siempre te llevas bien con ellos, pero con Andrew... eres otro.

—No sé, es extraño —dijo Spencer mirando a su hijo—; es una conexión que tengo con él. Siento que todo lo que hago es tan natural, como si siempre hubiera sido parte de mi rutina. El tenerlo en mis brazos o, por lo menos, cerca, sentirlo respirar y poder verlo me llena de una paz increíble. Es tan perfecto...

—Eso me pasa a mí cuando tengo a mis tres hombres cerca —dijo Jennifer sonriendo mientras se sentaba a su lado—; me siento completamente en paz.

—Penélope llamó esta mañana —dijo Spencer luego de un corto silencio donde ambos se quedaron observando a su bebé dormir—; el equipo regresa hoy a la ciudad. Tuvieron que hacer un pequeño desvío, pero nada de qué preocuparse.

—Entonces es posible que vengan esta noche —dijo Jennifer sonriendo—; es mejor avisarle a mamá que traiga comida y bebidas suficientes.

—De hecho, ya lo sabe —dijo Spencer riendo—; me escuchó hablar con Penélope y dijo lo mismo que tú.

—¿Y qué hacemos ahora? —dijo Jennifer mirando su reloj—. Son las 11; mamá no llegará hasta la hora del almuerzo y Henry está en la escuela.

—¿Vamos a dar un paseo por el lago? —dijo Spencer mirándola—; está haciendo un buen día.

—Eso suena bien —dijo Jennifer sonriendo—; deja voy por mis zapatos y regreso.

—Y yo voy por el coche de Andrew —dijo Spencer sonriendo.

Unos minutos después recorrían los alrededores del lago; cualquiera que los viera diría que eran dignos de una postal: Spencer empujaba el coche de su bebé mientras JJ iba tomada de su brazo. Las palabras en ese momento no eran necesarias; el solo estar juntos era suficiente. Ese era el tipo de cosas que Spencer amaba: lo sencilla que se volvía la vida cuando él y Jennifer estaban juntos. Todo dejaba de existir cuando llegaban a casa y solo importaba su familia.

Cuando el reloj marcó las 7, los Reid-Jareau escucharon cómo varios autos se acercaban a su hogar, y eso solo significaba una cosa: todo el equipo con sus familias había llegado.

—¡Bienvenidos! —dijo Spencer sonriendo al salir por la entrada principal.

—¡Reid! —dijo Emily, acercándose a él—; es bueno verte.

—Opino lo mismo —dijo Spencer sonriendo—. Hola, Peter.

—¡Chico bonito! —dijo Peter sonriendo mientras le daba unas palmadas en la espalda—. Es un gusto verte. Por cierto, ¡felicidades!

—Gracias —dijo Spencer sin dejar de soñreír—, pero pasen...

—¿Dónde está la feliz mamá —dijo Dave, entrando tras Peter— y sus pequeños?

Una vida juntos. (Editado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora